lunes, 6 de abril de 2009

El Chance: Un negocio en crecimiento

El chance es un negocio grande y con grandes implicaciones sociales. Para entender su magnitud y popularidad basta con mirar cualquier esquina del país. Las ventas de chance legal representan casi medio punto del PIB Colombiano. En el Valle se vendió, en 2007, chance legal por $292mil millones y en 2008 alrededor de $320 mil millones. Cali representa algo más del 50% de las ventas en el Valle. Éste es el juego de azar con mayores ventas en el departamento, facturando 16 veces más que la las loterías. ¡Este es un negocio grande! Estas magnitudes nos permiten entender un poco el tamaño de este negocio y lo que está en juego en las diputas entre las casas de apuestas en la ciudad de Cali.
Pero este no es sólo un negocio grande para los empresarios del chance, sino también para la salud del departamento. Por cada 100 pesos que se vende en chance, la salud del departamento recibe 12 pesos. El chance entregó a la salud del Valle alrededor de $32 mil millones en 2007 y cerca de $ 35 mil millones en 2008. Por otro lado, el empleo directo e indirecto que genera el chance no es despreciable. Por ejemplo, la empresa GANE quien es la dueña de la concesión de chance para Cali, Jamundí y Yumbo puede tener cerca de 10 mil empleados.
El aspecto social del negocio del chance es aún más interesante. En 2006 el Cienfi realizó un estudio para la Beneficencia del Valle que fue la base para la actual concesión para explotación del chance en el Valle. De nuestro estudio se desprenden resultados interesantes. Se encontró que en Cali el 57,3% de la población mayor de 18 años juega habitualmente chance. Jugar chance es más común entre las mujeres y más común en los estratos de menores ingresos. La motivación para comprar chance es muy clara. Se compra chance para cubrir las emergencias diarias; ganándose el chance nadie saldrá de pobre, pero si resolverá un problema.
Esta última característica del jugador de chance se hace más relevante en la actual coyuntura. Este año se reducirán las remesas que reciben las familias, el desempleo y la informalidad aumentarán; aumentando los hogares con dificultades económicas en Cali. El chance aparece como una tabla de salvación. Apostar pequeños montos (la apuesta más común era de $1.500), con la ilusión de obtener lo necesario para pagar cuentas en la tienda será cada vez más común. En épocas de vacas flacas, el chance es de los pocos negocios que pueden crecer.
El negocio del chance se está transformando rápidamente brindando transparencia a los compradores y al mismo departamento. En los próximos años la totalidad del juego será computarizado, las campañas de mercadeo de fidelización serán más agresivas y la inversión en infraestructura informática de las casa de chance tendrá que aumentar. Las terminales de venta de chance se convertirán en un lugar que concentre otros servicios como la venta de tarjetas prepago para telefonía y el MIO, se pagarán los servicios, etc. Es más, estas terminales se podrán convertir en una oportunidad para aumentar la bancarización en el país con programas como la Banca de las Oportunidades.
El negocio del chance tiene unas buenas perspectivas de crecimiento en éste y los próximos años. Esta es una buena noticia para las maltrechas finanzas del Departamento. Al final, si al negocio del chance le va bien a la salud del Valle le irá bien. Por eso es importante zanjar rápidamente las diferencias entre las casas de apuestas y enfilar toda la energía en continuar el proceso de modernización.

(ESTE ARTÍCULO FUE PUBLICADO EN EL DIARIO EL PAÍS DE CALEL LUNES 5 DE ABRIL DE 2009)

sábado, 21 de marzo de 2009

La enseñanza de la Econometría en el pregrado: ¿Cuál debería ser su objetivo?

Es innegable la gran importancia que tiene la econometría en el ejercicio profesional de los economistas que se dedican a la investigación empírica. En estos momentos es difícil pensar proyectos de investigación aplicada que no empleen alguna de las técnicas estadísticas comunes en la profesión. No obstante, es importante anotar que los economistas que se dedican a la investigación son la minoría, y con un nivel de formación igual o superior a una maestría. Si bien no existen cifras claras, intuitivamente parece evidente que buena parte de los egresados de los programas de economía del país se dedican a actividades diferentes a la investigación. Este hecho hace relevante discutir ¿cuál es el objetivo principal de estos cursos? y ¿cuál debería ser el alcances de los cursos de econometría de pregrado? Esta pregunta es aún más relevante al considera la reflexión del profesor Kalmanovitz en su artículo de Opinión de la última versión de este boletín en la que afirma: “el curriculo colombiano está lleno de materias profesionales con cursos bastante avanzados de teoría y econometría”.

En mi opinión el aporte de la enseñanza de la econometría en un curriculum de pregrado radica en dos puntos de vital importancia: i) introducir una herramienta metodológica, con sus bondades y limitaciones, que permite cuantificar los modelos teóricos estudiados en los otros cursos y ii) introducir al futuro economista al lenguaje empleado en los estudios de corte econométrico.

Es imposible pretender brindar en uno o dos cursos de pregrado las herramientas necesarias para que el estudiante se convierta en un economista con capacidad de enfrentar los problemas relativamente comunes que se presentan en la estimación de modelos econométricos. Así los cursos de econometría de pregrado no pueden tener como objetivo formar expertos econometristas.

Dos objetivos más acordes con la formación de pregrado pueden ser i) brindar al estudiante la capacidad de interpretar los resultados de un modelo estimado por un tercer y ii) brindar la capacidad de realizar las preguntas relevantes para determinar la pertinencia estadística y económica los modelos estimados.

En ese orden de ideas, el acento en la formación de pregrado en econometría debería ser más en el cómo se interpretan los resultados, que en el cómo se calcula. Nuestros estudiantes, comúnmente tienen una formación en cursos teóricos de macroeconomía, microeconomía y economía internacional que brindan una buena intuición para interpretar el entorno. Y esto va acorde con el tipo de tareas que desarrollarán en su carrera profesional. Esta formación les permite a nuestros profesionales seguir las discusiones entre analistas y hacedores de política de tal manera que se pueda formarse un criterio propio del acontecer económico.

Por otro lado, los resultados de los proyectos de investigación consignados en artículos econométricos no parecen tener una gran difusión entre la comunidad de economistas. Una de las razones puede ser que la gran mayoría de los investigadores que emplean métodos econométricos parecen hablar un idioma totalmente diferente al resto de los colegas. Las conclusiones de estos estudios no parecen difundirse por la comunidad de economistas como se esperaría. Esto se podría evitar formando economistas que puedan comprender el lenguaje de los documentos empíricos de corte econométrico, haciendo más énfasis en la interpretación de los cálculos que en el cómo se calcula. Muy posiblemente, será más útil en la vida profesional de la mayoría de los economistas aprender a interpretar los resultados de los documentos econométricos que aprender a realizar los cálculos “avanzados” que se emplean en ellos.

(ESTE ARTÍCULO FUE PUBLICADO EN EL BOLETÍN #2 DE AFADECO MARZO DE 2009)