Mostrando entradas con la etiqueta Crisis deuda. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Crisis deuda. Mostrar todas las entradas

miércoles, 9 de octubre de 2013

El apagón del Gobierno Federal Norteamericana

En el Congreso de los Estados Unidos se está viviendo una verdadera lucha de fuerzas que tiene en vilo a literalmente todo el mundo. El problema en esta ocasión, para decirlo de manera sencilla, es que el gobierno americano no tiene aprobado el presupuesto de gastos para el próximo año. Y en general, el problema es que los ingresos no alcanzan para cubrir sus gastos. Y lo más interesante es que este problema es el segundo round de una pelea que ya venía de atrás. En 2011 había ocurrido algo similar, no obstante un día antes de que se acabara el plazo para aprobar el presupuesto, el congreso norteamericano lo aprobó. Este año, el Congreso no alcanzó un acuerdo sobre los gastos, los ingresos y su financiación para el año fiscal que inició el primero de octubre. Creo que es importante resaltar dos aspectos en esta discusión: el económico y el político. Por una parte, desde el punto de vista meramente económico, es innegable que el gasto del gobierno federal americano excede sus ingresos. Y eso ha venido ocurriendo por más de una década, de tal manera que se ha acumulado deuda a niveles que serían imperdonables para países como Colombia. Esa diferencia entre ingresos y gastos se aceleró con la crisis financiera de 2008, en la que los ingresos cayeron y el gasto federal aumentó para evitar que la crisis financiera se convirtiera en una profunda depresión. Así, el gobierno federal de los Estados Unidos se be obligado a generar una solución de corto y mediano plazo para esta situación. En el caso de ese país, el Congreso tiene la obligación constitucional de aprobar el presupuesto de financiación, para el siguiente año fiscal que va de Octubre a Septiembre. Si el congreso no aprueba el presupuesto, entonces el gobierno tiene que reducir sus gastos a su mínima expresión. El problema por sencillo que suene se ve permeado por el aspecto político, lo cual hace más complicado el escenario. El congreso americano es el campo de discusión ideológica de los republicanos y demócratas que presenta dos concepciones diferentes del rol del sector público en ese país. Por un lado, los demócratas quieren un gobierno más grande que, por ejemplo, garantice el derecho universal a la salud (como se aprobó en parte el año pasado); mientras que los republicanos creen que el papel del gobierno debe reducirse a ser un garante de las libertades y que permita que el sector privado compita para proveer servicios y bienes a los ciudadanos. Por lo tanto, desde ambas orillas la opción para resolver el problema económico son diferentes. Los demócratas quisieran aumentar impuestos y mantener el gasto; mientras demócratas quisieran todo lo contrario. La coyuntura ha permitido a los republicanos vuelvan ha poner sobre la mesa la reforma a la salud que ya había sido aprobada el año pasado. Aduciendo que la reforma no es benéfica para el país, un grupo de republicanos está tratando de negociar la aprobación del presupuesto y el aumento del cupo por una reducción o aplazamiento de la reforma a la salud. Los republicanos, que son mayoría en la Cámara de Representantes, pasaron el domingo pasado dos enmienda al proyecto de presupuesto que recorta el alcance de la reforma de la salud. Por otro lado, los demócratas que dominan el Senado no aprueban esa enmienda y no pasaran el proyecto. Esto defendiendo el logro del año pasado materializado en la reforma a la salud. Ahora, el problema no para en que el presupuesto no se ha aprobado. El 17 de octubre probablemente estallará otro problema. El endeudamiento del gobierno americano toca su limite y no tendrá autorización para endeudarse más. Algo así como lo que le ocurre a los hogares cuando se acaba el cupo de la tarjeta de crédito y no hay más plata en el bolsillo para pasar el mes. Así, ésta y la próxima semana veremos una gran batalla por lograr un acuerdo en estos temas. Y los republicanos tratarán de sacarle el mayor provecho político a esta negociación. (Esta columna de opinión fue publicada en el diario el país de Cali el 6 de octubre de 2013) (El artículo también fue publicado en el portal América Economía)

martes, 26 de marzo de 2013

¿Qué pasa en Chipre?

Tras la fuerte reacción de Estados Unidos y la Unión Europea a la crisis financiera de 2008, aparecieron los efectos de dicha reacción: los déficit fiscales y las deudas acumuladas se desbordaron. En otras palabras, el aumento del gasto público para apagar el descomunal incendio provocado por el sistema financiero norteamericano, puso en evidencia problemas estructurales en Estados Unidos y Europa. En especial, en Europa se han desencadenado problemas que de pronto no se hubiesen desencadenado sino en una o dos décadas. Si bien es discutible que la crisis esté superada, Estados Unidos empieza a mostrar ciertos síntomas de recuperación. Pero en la Zona Euro la cosa es diferente. Aún no aparecen buenas noticias que permitan ver la luz al final del túnel. El año 2013 inició con cierta calma para la Zona Euro en comparación al año anterior. Es importante recordar que al principio de 2012 existía una gran incertidumbre sobre lo que ocurriría con el Euro y con la Zona. Para hacer la historia corta, tras el tratado de Maastricht en 1993, se configuró lo que hoy conocemos como la Unión Europea. Una zona de 27 estados miembros en la cuál los bienes y servicios, así como sus ciudadanos, pueden moverse libremente sin pagar aranceles o experimentar trabas. El primero de enero de 1999, inició a funcionar el mecanismo más revolucionario para facilitar la movilidad de bienes y servicios al interior de la zona: El euro. El euro no sólo implicó eliminar las monedas de cada país para dar paso a una sola moneda (hoy 17 de los 27 estados miembros emplean el euro como moneda oficial y a estos países se les conoce como la Zona Euro.), sino también la renuncia de estos países de emplear la política monetaria como herramienta para estimular sus economías. Los beneficios de tal renuncia parecían evidentes en ese momento. La movilidad se facilita. A principios del 2012, la pregunta era si el Euro podría sobrevivir el año. Y se llegó a especular la salida de varios países de dicha Zona. De hecho la fuente de inestabilidad en la Zona Euro a cambiado. Primero fue Irlanda, seguido por Grecia, Portugal, España, Italia y ahora Chipre. Hoy ya no se pone en duda la estabilidad del Euro, pero las economías de la Zona Euro siguen en cuidados intensivos y lo que ocurra en Chipre en los próximos días puede definir el porvenir de esas economías. Si bien los problemas de cada uno de esos países son diferentes, todos las causas terminan manifestándose en el mismo síntoma: Una deuda pública muy alta e impagable y un sistema financiero en riesgo de quiebra. Y cómo existe una gran interconexión entro los países de la zona, una quiebra en el sistema financiero de un país, por más pequeño que sea, puede implicar un efecto dominó sobre todo el sistema financiero europeo y mundial. Hasta ahora, en todos los casos la Comisión Europea ha tratado de solucionar el problema respaldo la deuda de los países con un rescate financiero. Es decir, inyectando recursos al país para evitar la quiebra. Pero el caso de Chipre parece ser el que está rebozando la tasa de la Comisión Europea. En este caso, la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional le han exigido a Chipre que reúna 5.8 miles de millones de Euros para poder obtener el paquete de rescate financiero del orden de 10 mil millones de Euros. Esto implica para Chipre encontrar recursos que corresponden al 40% de su PIB, ¡una cifra muy alta! Naturalmente, un país al borde de la quiebra no tiene mucho de donde sacar recursos. Ya no tiene como pedir prestado y la única forma de conseguir recursos es aprobar impuestos. Estamos hablando de una pequeña Isla que no tiene muchos recursos naturales y que su economía es muy pequeña. Su crecimiento lo había fundamentado en el sistema financiero, pues se había convertido en un paraíso financiero que atraía recursos, en especial de Rusia. Así, la única parte donde hay recursos de esa magnitud son las cuentas bancarias. Esto llevó al gobierno de esa pequeña isla a intentar conseguir recursos del mismo sistema financiero que está en peligro de quiebra. ¿Cómo? Cobrando impuestos por el dinero que se encuentra en cuentas de ahorro. El plan que está en votación en el parlamento chipriota implica cobrarle un 15% a los ahorradores con más de 100 mil euros en sus cuentas. Este proyecto de ley está creando un problema aún más grande: los ahorradores están corriendo a sacar sus ahorros de los bancos antes que entre en rigor este nuevo impuesto. Así, el viernes en la noche el parlamento tubo que aprobar de urgencia una ley para restringir el monto de las transacciones financieras y así evitar que los banco se quiebren porque todos los ahorradores llegan al mismo tiempo a pedir su dinero. Así, la situación en Chipre está bastante delicada y los ojos del mundo están puestos en esa pequeña isla del Mediterráneo. (Esta columna de opinión fue publicada en el diario el País de Cali el 25 de Marzo de 2013)