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martes, 26 de marzo de 2013
¿Qué pasa en Chipre?
Tras la fuerte reacción de Estados Unidos y la Unión Europea a la crisis financiera de 2008, aparecieron los efectos de dicha reacción: los déficit fiscales y las deudas acumuladas se desbordaron. En otras palabras, el aumento del gasto público para apagar el descomunal incendio provocado por el sistema financiero norteamericano, puso en evidencia problemas estructurales en Estados Unidos y Europa. En especial, en Europa se han desencadenado problemas que de pronto no se hubiesen desencadenado sino en una o dos décadas.
Si bien es discutible que la crisis esté superada, Estados Unidos empieza a mostrar ciertos síntomas de recuperación. Pero en la Zona Euro la cosa es diferente. Aún no aparecen buenas noticias que permitan ver la luz al final del túnel. El año 2013 inició con cierta calma para la Zona Euro en comparación al año anterior. Es importante recordar que al principio de 2012 existía una gran incertidumbre sobre lo que ocurriría con el Euro y con la Zona.
Para hacer la historia corta, tras el tratado de Maastricht en 1993, se configuró lo que hoy conocemos como la Unión Europea. Una zona de 27 estados miembros en la cuál los bienes y servicios, así como sus ciudadanos, pueden moverse libremente sin pagar aranceles o experimentar trabas. El primero de enero de 1999, inició a funcionar el mecanismo más revolucionario para facilitar la movilidad de bienes y servicios al interior de la zona: El euro. El euro no sólo implicó eliminar las monedas de cada país para dar paso a una sola moneda (hoy 17 de los 27 estados miembros emplean el euro como moneda oficial y a estos países se les conoce como la Zona Euro.), sino también la renuncia de estos países de emplear la política monetaria como herramienta para estimular sus economías. Los beneficios de tal renuncia parecían evidentes en ese momento. La movilidad se facilita.
A principios del 2012, la pregunta era si el Euro podría sobrevivir el año. Y se llegó a especular la salida de varios países de dicha Zona. De hecho la fuente de inestabilidad en la Zona Euro a cambiado. Primero fue Irlanda, seguido por Grecia, Portugal, España, Italia y ahora Chipre. Hoy ya no se pone en duda la estabilidad del Euro, pero las economías de la Zona Euro siguen en cuidados intensivos y lo que ocurra en Chipre en los próximos días puede definir el porvenir de esas economías.
Si bien los problemas de cada uno de esos países son diferentes, todos las causas terminan manifestándose en el mismo síntoma: Una deuda pública muy alta e impagable y un sistema financiero en riesgo de quiebra. Y cómo existe una gran interconexión entro los países de la zona, una quiebra en el sistema financiero de un país, por más pequeño que sea, puede implicar un efecto dominó sobre todo el sistema financiero europeo y mundial. Hasta ahora, en todos los casos la Comisión Europea ha tratado de solucionar el problema respaldo la deuda de los países con un rescate financiero. Es decir, inyectando recursos al país para evitar la quiebra.
Pero el caso de Chipre parece ser el que está rebozando la tasa de la Comisión Europea. En este caso, la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional le han exigido a Chipre que reúna 5.8 miles de millones de Euros para poder obtener el paquete de rescate financiero del orden de 10 mil millones de Euros. Esto implica para Chipre encontrar recursos que corresponden al 40% de su PIB, ¡una cifra muy alta!
Naturalmente, un país al borde de la quiebra no tiene mucho de donde sacar recursos. Ya no tiene como pedir prestado y la única forma de conseguir recursos es aprobar impuestos. Estamos hablando de una pequeña Isla que no tiene muchos recursos naturales y que su economía es muy pequeña. Su crecimiento lo había fundamentado en el sistema financiero, pues se había convertido en un paraíso financiero que atraía recursos, en especial de Rusia. Así, la única parte donde hay recursos de esa magnitud son las cuentas bancarias. Esto llevó al gobierno de esa pequeña isla a intentar conseguir recursos del mismo sistema financiero que está en peligro de quiebra.
¿Cómo? Cobrando impuestos por el dinero que se encuentra en cuentas de ahorro. El plan que está en votación en el parlamento chipriota implica cobrarle un 15% a los ahorradores con más de 100 mil euros en sus cuentas. Este proyecto de ley está creando un problema aún más grande: los ahorradores están corriendo a sacar sus ahorros de los bancos antes que entre en rigor este nuevo impuesto. Así, el viernes en la noche el parlamento tubo que aprobar de urgencia una ley para restringir el monto de las transacciones financieras y así evitar que los banco se quiebren porque todos los ahorradores llegan al mismo tiempo a pedir su dinero. Así, la situación en Chipre está bastante delicada y los ojos del mundo están puestos en esa pequeña isla del Mediterráneo.
(Esta columna de opinión fue publicada en el diario el País de Cali el 25 de Marzo de 2013)
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lunes, 2 de julio de 2012
Última decisión del Emisor
No obstante el pedido de algunos gremios y del presidente Santos para bajar las tasas de interés, en su última reunión del viernes pasado, la junta del Banco de la República tomó la decisión de mantener la tasa de interés de intervención inalterada. Típicamente los miembros de la junta del Banco de la República se reúnen al final del mes y resuelven tomar alguna acción de política económica. Lo común es que decidan si mantienen constante, suben o bajan la tasa de interés que el Baco de la República paga a los bancos para recibirles dinero. La decisión de la tasa termina en últimas, y después de un proceso que puede tardar hasta un año, afectando las demás tasa de interés. Por ejemplo, la tasa que pagamos en los prestamos hipotecarios, las tasas que pagamos en las tarjetas de crédito, la de los CDTs, etc.
La importancia de esa decisión radica en que la tasa de interés actúa como una herramienta que ayuda a que la economía aumente o disminuya su crecimiento. Cuando las tasas de interés disminuyen, se espera que aumente los incentivos para endeudarse, para comprar casas, para comprar con las tarjetas de crédito, para comprar maquinaria. Es decir, la demanda se estimula y esto puede hacer crecer la economía. Si por el contrario las tasas aumentan, esto en principio debería desestimular el endeudamiento y por tanto la demanda interna disminuirá.
Para entender esta decisión previsible de mantener constante la tasa de interés, es importante recordar que hace unos pocos meses era impensable que el Banco de la República considerase la posibilidad de disminuir la tasa de interés. Es más las apuestas de los analistas se dividían entre si subían o se mantenían iguales las tasas de interés. ¿Qué a cambiado?
Bueno, por un lado la euforia que se sentía alrededor de la economía colombiana se ha moderado. A principios de este año, los datos del año pasado mostraban una economía creciendo rápidamente y por un momento existía la sensación que los ojos de todos los inversionistas del mundo estaban sobre Colombia. Nos estabas convirtiendo en una “vedette”. A la par de la euforia, el Banco de la República y el ministerio de hacienda venían prendiendo alarmas por el crecimiento en el endeudamiento de los hogares colombianos, en especial el aumento de la cartera para consumo. Por el lado internacional, durante el primer trimestre de este año existía una sensación de una lenta pero segura recuperación de la economía norteamericana y nubarrones sobre la situación económica de la Unión Europea. Así, si bien el ambiente internacional no era el más favorable, la economía colombiana venía creciendo a un buen ritmo y parecía apenas lógico aumentar las tasas para disminuir el crecimiento de los créditos de consumo.
Ahora, que tenemos información más confiable de lo ocurrido en el primer trimestre de 2012, parece evidente que el panorama es totalmente diferente. La economía estadounidense está creciendo a un ritmo menor al esperado, el panorama en la zona euro no se ve muy claro en el mediano plazo. Por otro lado, la economía colombiana ha empezado a crecer a un ritmo menor del esperado y pareciese que los efectos de una posible crisis a nivel internacional han tenido un mayor efecto al esperado; en especial en la demanda de petróleo y carbón. Y la calidad de la cartera de los créditos de consumo se ha deteriorado sustancialmente en los últimos meses; en otras palabras, mas hogares se han “colgado” en sus cuotas de créditos de consumo.
En resumen, la economía colombiana ha empezado a mostrar que no se puede aislar del efecto de una crisis internacional y que la euforia tal vez no estaba tenía bases tan sólidas como creíamos. Ahora, eso no quiere decir que la economía colombiana esté frente a una debacle, pero tampoco estábamos frente al “boom” que parecía reinar en el ambiente.
En estos momentos la tasa de intervención del Banrep está en 5,25%, misma tasa vigente desde febrero de este año. Los datos muestran que probablemente será necesario un estímulo a la economía para la segunda mitad de este año. El tamaño de dicho estímulo dependerá de la magnitud de la crisis en Europa y del tamaño del contagio en el resto del mundo.
En este nuevo escenario parece prudente esperar el momento indicado para realizar una fuerte baja en la tasa de interés que permita reanimar la economía colombiana. Es decir, es mejor ahorrar espacio en la política monetaria, pues es muy probable que necesitemos usarla. Para revivir una economía puede ser más efectiva una baja de tasas de interés grande y de un solo golpe que pequeñas disminuciones. Más en un escenario donde los hogares tienen un nivel de endeudamiento relativamente alto. Así es mejor ahorrarse la posibilidad de bajar tasas para una época de “vacas más flacas”.
(Una versión de est columna de opinión fue publicada en el diario el País de Cali el 2 de junio de 2012)
lunes, 15 de agosto de 2011
La paradoja de la deuda gringa
Las últimas semana hemos visto como el temor de una nueva recesión se apodera de los mercados mundiales. La incertidumbre fue alimentada básicamente por dos fenómenos ubicados a ambos lados del océano atlántico: en Estados Unidos y Europa. El problema de los norteamericanos y europeos es el mismo: deben mucho. El origen es más o menos el mismo, un gasto público por encima de sus ingresos, en especial un gasto público que se disparó en 2008 para evitar que estos países industrializados entrarán en una severa recesión fruto de la crisis financiera en Wall Street.
Pero lo paradójico es que los mercados están viendo estos dos problemas de manera diferente. Por un lado, hay que mencionar que los gobiernos emiten bonos para conseguir el dinero necesario para tapar el hueco que deja un gasto más grande que los ingresos. Los bonos, no son más que un instrumento financiero muy parecido a un CDT. La principal diferencia es que es respaldo por el país.
Así, tradicionalmente los bonos que emiten las tesorerías de los gobiernos son percibidos como bonos menos riesgosos que aquellos que emiten los bancos privados, pues es más difícil que un gobierno entre en quiebra que un banco privado. En últimas un bono emitido por un gobierno es respaldado por el comportamiento actual y el esperado de la respectiva economía. Naturalmente, menos riesgo implica tasas de interés más bajas, y más riesgo implican tasas de interés más altas..
Y como no todas las economías y gobiernos del mundo son igualmente confiables, tenemos que hay unos gobiernos que pueden poner sus bonos en circulación con unas tasas de interés mas bajas que otros. Convencionalmente, los bonos del tesoro americano han sido considerados como uno de los más seguros del mundo y por tanto sus bonos implican una tasa de interés baja.
Ahora, después de los acontecimientos de las semanas pasadas, se esperaría que la tasas de interés de esos bonos debería subir para los americanos. Pues es evidente que el riesgo es mayor que hace unos meses. Pero esta semana, la tasa de interés de los bonos a 10 años que emite el tesoro norteamericano llegaron a un mínimo histórico. Es decir, en un momento de mucha incertidumbre y miedo, el gobierno americano está encontrando como financiar su deuda de manera más barata que antes. ¡Están cayendo parados!, o como diría un “filosofo” chocoano: “perder es ganar un poco”.
La razón para este resultado tan increíble a primera vista es sencilla. En momentos en que se asoma una crisis, se buscan las inversiones más seguras. Y el mercado está hablando y fuerte. El mercado cree que no obstante hay problemas en la forma como gasta el gobierno americano, su deuda sigue siendo una de las menos riesgosas. Es decir, los inversionistas del mundo aún tienen fe en la economía americana. Mientras que parece no creerle a Europa, pues el Banco Central europeo ha tenido que salir a comprar deuda para evitar que la tasa de interés de los bonos de países como España e Italia empezara a crecer a tasas un ritmo inmanejable.
En otras palabras, la comunidad financiera aún tiene fe en la economía americana y eso está dándole un respiro al gobierno federal que ve cómo cuándo le disminuyen la calificación de riesgo de su deuda la tasa de interés disminuye. Eso sólo pasa en ese país. Y seguirá pasando hasta que se la confianza en esa economía y en el dólar siga viva entre los inversionistas.
(este artículo de opinión fue publicado en el diario el País de Cali el domingo 14 de agosto de 2011)
Pero lo paradójico es que los mercados están viendo estos dos problemas de manera diferente. Por un lado, hay que mencionar que los gobiernos emiten bonos para conseguir el dinero necesario para tapar el hueco que deja un gasto más grande que los ingresos. Los bonos, no son más que un instrumento financiero muy parecido a un CDT. La principal diferencia es que es respaldo por el país.
Así, tradicionalmente los bonos que emiten las tesorerías de los gobiernos son percibidos como bonos menos riesgosos que aquellos que emiten los bancos privados, pues es más difícil que un gobierno entre en quiebra que un banco privado. En últimas un bono emitido por un gobierno es respaldado por el comportamiento actual y el esperado de la respectiva economía. Naturalmente, menos riesgo implica tasas de interés más bajas, y más riesgo implican tasas de interés más altas..
Y como no todas las economías y gobiernos del mundo son igualmente confiables, tenemos que hay unos gobiernos que pueden poner sus bonos en circulación con unas tasas de interés mas bajas que otros. Convencionalmente, los bonos del tesoro americano han sido considerados como uno de los más seguros del mundo y por tanto sus bonos implican una tasa de interés baja.
Ahora, después de los acontecimientos de las semanas pasadas, se esperaría que la tasas de interés de esos bonos debería subir para los americanos. Pues es evidente que el riesgo es mayor que hace unos meses. Pero esta semana, la tasa de interés de los bonos a 10 años que emite el tesoro norteamericano llegaron a un mínimo histórico. Es decir, en un momento de mucha incertidumbre y miedo, el gobierno americano está encontrando como financiar su deuda de manera más barata que antes. ¡Están cayendo parados!, o como diría un “filosofo” chocoano: “perder es ganar un poco”.
La razón para este resultado tan increíble a primera vista es sencilla. En momentos en que se asoma una crisis, se buscan las inversiones más seguras. Y el mercado está hablando y fuerte. El mercado cree que no obstante hay problemas en la forma como gasta el gobierno americano, su deuda sigue siendo una de las menos riesgosas. Es decir, los inversionistas del mundo aún tienen fe en la economía americana. Mientras que parece no creerle a Europa, pues el Banco Central europeo ha tenido que salir a comprar deuda para evitar que la tasa de interés de los bonos de países como España e Italia empezara a crecer a tasas un ritmo inmanejable.
En otras palabras, la comunidad financiera aún tiene fe en la economía americana y eso está dándole un respiro al gobierno federal que ve cómo cuándo le disminuyen la calificación de riesgo de su deuda la tasa de interés disminuye. Eso sólo pasa en ese país. Y seguirá pasando hasta que se la confianza en esa economía y en el dólar siga viva entre los inversionistas.
(este artículo de opinión fue publicado en el diario el País de Cali el domingo 14 de agosto de 2011)
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martes, 12 de abril de 2011
Trámite del TLC: No hay mal que por bien no venga…
El mes pasado el Banco Interamericano de Desarrollo público un libro (One Region, Two Speeds?) en el que se concluía que en América Latina existen dos grupos de países. Un grupo liderado por Brasil que se caracteriza por tener economías con un crecimiento relativamente grande y no haber sido tan afectadas por la crisis financiera de 2008 . Por otro lado, está el grupo encabezado por México que se caracteriza por un crecimiento lento y haber sido fuertemente afectado por la crisis financiera.
Colombia, al igual que Chile y Perú, se encuentra en el grupo de Brasil. Lo que distingue a los países de este grupo dinámico del otro grupo es la baja dependencia de su aparato económico de las economías industrializadas. Mientras que México se caracteriza porque cerca del 85% de sus exportaciones van a Estados Unidos (80%) y la Unión Europea, las exportaciones de los países del grupo de Brasil que van a Estados Unidos y la Unión Europea no superan el 55%.
El BID concluye que el éxito de los países latinoamericanos del grupo de Brasil, entre ellos Colombia, radica entonces en la diversificación de sus relaciones comerciales. Y en especial en depender más de mercados asiáticos y emergentes que de Estados Unidos. Este resultado contrasta con la política exterior y comercial del gobierno Uribe que intentó poner “todos los huevos” en la misma canasta: “la norte americana”.
La dilación en la aprobación del TLC con los Estados Unidos y las peleas con nuestros vecinos, obligó al anterior gobierno a buscar otros tratados de libre comercio y otros destinos a nuestras exportaciones. El resultado, queriendo o sin querer, fue unas exportaciones más diversificadas y una economía que no fue afectada duramente por la crisis de 2008.
Esto es paradójico, pues si bien parece que el tratado de libre comercio trae beneficios a la economía colombiana, la dilación por parte del Congreso americano salvó a la economía colombiana de un mayor contagio de la crisis financiera.
Hoy la noticia de un preacuerdo con la casa blanca para finalmente pasar el TLC al Congreso americano, si bien es una noticia importante y alentadora para algunos sectores, no es la gran noticia para nuestra economía. Hoy es más importante lo que está pasando en nuestro sector de hidrocarburos y la confianza de los inversionistas internacionales en el país. Por otro lado, parece existir un consenso entre analistas que este tratado ni será la debacle del aparato productivo y ni representa el despegue del crecimiento del país.
Lo interesante de toda la historia del TLC es que nos ha obligado realizar algunos esfuerzos para pensar la estrategia de crecimiento de la economía colombiana y diversificar las exportaciones, aunque aún el 40% de las exportaciones colombianas van a Estados Unidos. Si el TLC hubiese sido aprobado en 2006, probablemente esto no hubiese ocurrido y Colombia podría ahora estar en el grupo de países latinoamericanos con crecimiento desacelerado.
Finalmente, el episodio del jueves pasado deja una sensación algo “aburrida”. El Gobierno Santos admite unos compromisos apenas razonables y obvios en cualquier democracia a cambio de destrabar el TLC . Y el gobierno norteamericano sólo se compromete a hacer lo que tenía que hacer hace muchos años: pasar el TLC al congreso . El problema de este último capítulo de la telenovela fue el “tonito” y no el resultado.
(Este artículo de opinión fue publicado en el diario el País de Cali el 11 de abril de 2011)
Colombia, al igual que Chile y Perú, se encuentra en el grupo de Brasil. Lo que distingue a los países de este grupo dinámico del otro grupo es la baja dependencia de su aparato económico de las economías industrializadas. Mientras que México se caracteriza porque cerca del 85% de sus exportaciones van a Estados Unidos (80%) y la Unión Europea, las exportaciones de los países del grupo de Brasil que van a Estados Unidos y la Unión Europea no superan el 55%.
El BID concluye que el éxito de los países latinoamericanos del grupo de Brasil, entre ellos Colombia, radica entonces en la diversificación de sus relaciones comerciales. Y en especial en depender más de mercados asiáticos y emergentes que de Estados Unidos. Este resultado contrasta con la política exterior y comercial del gobierno Uribe que intentó poner “todos los huevos” en la misma canasta: “la norte americana”.
La dilación en la aprobación del TLC con los Estados Unidos y las peleas con nuestros vecinos, obligó al anterior gobierno a buscar otros tratados de libre comercio y otros destinos a nuestras exportaciones. El resultado, queriendo o sin querer, fue unas exportaciones más diversificadas y una economía que no fue afectada duramente por la crisis de 2008.
Esto es paradójico, pues si bien parece que el tratado de libre comercio trae beneficios a la economía colombiana, la dilación por parte del Congreso americano salvó a la economía colombiana de un mayor contagio de la crisis financiera.
Hoy la noticia de un preacuerdo con la casa blanca para finalmente pasar el TLC al Congreso americano, si bien es una noticia importante y alentadora para algunos sectores, no es la gran noticia para nuestra economía. Hoy es más importante lo que está pasando en nuestro sector de hidrocarburos y la confianza de los inversionistas internacionales en el país. Por otro lado, parece existir un consenso entre analistas que este tratado ni será la debacle del aparato productivo y ni representa el despegue del crecimiento del país.
Lo interesante de toda la historia del TLC es que nos ha obligado realizar algunos esfuerzos para pensar la estrategia de crecimiento de la economía colombiana y diversificar las exportaciones, aunque aún el 40% de las exportaciones colombianas van a Estados Unidos. Si el TLC hubiese sido aprobado en 2006, probablemente esto no hubiese ocurrido y Colombia podría ahora estar en el grupo de países latinoamericanos con crecimiento desacelerado.
Finalmente, el episodio del jueves pasado deja una sensación algo “aburrida”. El Gobierno Santos admite unos compromisos apenas razonables y obvios en cualquier democracia a cambio de destrabar el TLC . Y el gobierno norteamericano sólo se compromete a hacer lo que tenía que hacer hace muchos años: pasar el TLC al congreso . El problema de este último capítulo de la telenovela fue el “tonito” y no el resultado.
(Este artículo de opinión fue publicado en el diario el País de Cali el 11 de abril de 2011)
lunes, 13 de septiembre de 2010
¿Adiós a la recesión en Estados Unidos?
La economía norteamericana tal vez es la economía que más indicadores emite semanalmente, y tal vez es la economía con la mayor cantidad de lupas encima. Literalmente todo el mundo sigue de cerca lo que ocurre con la economía de ese país y cualquier noticia imprevista puede desatar grandes movimientos de capitales en todo los mercados del mundo. Y no es para menos, nos guste o no, Estados Unidos sigue siendo la economía más grande del mundo y buena parte del motor de la economía global.
Esta semana que termina se publicaron diferentes indicadores que hacen pensar que el panorama de la economía norteamericana no es muy alegador para lo que falta del año. En especial el viernes salió a las luz pública el resultado de la evolución de los inventarios al por mayor. Esos inventarios crecieron en un 1,3% en julio, el crecimiento más grande en este indicador desde julio de 2008. Ese aumento es casi 3 veces más grande que lo que esperaban los analistas.
¿Qué implica este dato? Por un lado, cuando los inventarios aumentan es porque se produce más de lo que se vende. En otras palabras, las compañías estadounidenses estaban esperando un aumento de la demanda durante el verano que estimuló el crecimiento de la producción de ese país durante el primer semestre, pero el aumento de la demanda fue mucho menor del esperado. De esta manera la producción se fue a aumentar los inventarios.
Naturalmente, el aumento en los inventarios es un fenómeno que no puede sostenerse por mucho tiempo y lo común es que en los siguientes meses se presente una disminución de la producción para desacumular inventarios. El problema de esto es que el aumento de los inventarios explicó 37.5% del crecimiento de la economía nortermericana durante el segundo trimestres. En otras palabras, durante la segunda mitad del año, uno de los “motorcitos” del crecimiento de la economía norteamericana con seguridad desaparecerá. Y a menos que aparezca otro motorcito que remplace al crecimiento en los inventarios, no se podrá esperar un crecimiento parecido durante la segunda mitad de este año.
Esta información parece mostrar que el tímido vigor de la recuperación de la economía norteamericana está perdiendo impulso. Por otro lado, parece ser que las autoridades económicas se les está acabando el “arsenal” de armas para afrontar la caída de la economía norteamericana. Aún si la Fed redujera más las tasa de interés, eso no parece que hará alguna diferencia en los resultados futuros de la economía norteamericana. Y el efecto del paquete de estímulo fiscal se agotó y no parece existir una fórmula para aumentar el paquete de estimulo fiscal sin disparar aún más el déficit fiscal en ese país. El empleo no responde en ese país y el mercado inmobiliario no da señales claras de recuperación.
Así, el fin de la crisis parece aún estar algo lejos y empieza a crecer la probabilidad de que la economía norteamericana presente una nueva recaida, fenómeno conocido como una recesión en forma de “W”. De hecho, el profesor Nourier Rubini (quien pasó casi a la categoría de Gurú económico por ser de los pocos economistas que predigo la recesión de Estados Unidos) prevé que en estos momentos existe una probabilidad del 40% de una recaída (recesión en forma de “W”) frente a una probabilidad del 30% que se presentaba hace un mes. Y según sus estimaciones esa probabilidad parece tener una tendencia crecer.
Así, es muy difícil esperar una recuperación rápida y la posibilidad de una nueva caída en el crecimiento económico de la economía norteamericana aún no está alegada. Una recesión en forma de “W” es cada vez más posible en ese país.
(Una versión más corta de esta columna de opinión fue publicada en el diario el País de Cali el DOmingo 12 de Septiembre de 2010)
Esta semana que termina se publicaron diferentes indicadores que hacen pensar que el panorama de la economía norteamericana no es muy alegador para lo que falta del año. En especial el viernes salió a las luz pública el resultado de la evolución de los inventarios al por mayor. Esos inventarios crecieron en un 1,3% en julio, el crecimiento más grande en este indicador desde julio de 2008. Ese aumento es casi 3 veces más grande que lo que esperaban los analistas.
¿Qué implica este dato? Por un lado, cuando los inventarios aumentan es porque se produce más de lo que se vende. En otras palabras, las compañías estadounidenses estaban esperando un aumento de la demanda durante el verano que estimuló el crecimiento de la producción de ese país durante el primer semestre, pero el aumento de la demanda fue mucho menor del esperado. De esta manera la producción se fue a aumentar los inventarios.
Naturalmente, el aumento en los inventarios es un fenómeno que no puede sostenerse por mucho tiempo y lo común es que en los siguientes meses se presente una disminución de la producción para desacumular inventarios. El problema de esto es que el aumento de los inventarios explicó 37.5% del crecimiento de la economía nortermericana durante el segundo trimestres. En otras palabras, durante la segunda mitad del año, uno de los “motorcitos” del crecimiento de la economía norteamericana con seguridad desaparecerá. Y a menos que aparezca otro motorcito que remplace al crecimiento en los inventarios, no se podrá esperar un crecimiento parecido durante la segunda mitad de este año.
Esta información parece mostrar que el tímido vigor de la recuperación de la economía norteamericana está perdiendo impulso. Por otro lado, parece ser que las autoridades económicas se les está acabando el “arsenal” de armas para afrontar la caída de la economía norteamericana. Aún si la Fed redujera más las tasa de interés, eso no parece que hará alguna diferencia en los resultados futuros de la economía norteamericana. Y el efecto del paquete de estímulo fiscal se agotó y no parece existir una fórmula para aumentar el paquete de estimulo fiscal sin disparar aún más el déficit fiscal en ese país. El empleo no responde en ese país y el mercado inmobiliario no da señales claras de recuperación.
Así, el fin de la crisis parece aún estar algo lejos y empieza a crecer la probabilidad de que la economía norteamericana presente una nueva recaida, fenómeno conocido como una recesión en forma de “W”. De hecho, el profesor Nourier Rubini (quien pasó casi a la categoría de Gurú económico por ser de los pocos economistas que predigo la recesión de Estados Unidos) prevé que en estos momentos existe una probabilidad del 40% de una recaída (recesión en forma de “W”) frente a una probabilidad del 30% que se presentaba hace un mes. Y según sus estimaciones esa probabilidad parece tener una tendencia crecer.
Así, es muy difícil esperar una recuperación rápida y la posibilidad de una nueva caída en el crecimiento económico de la economía norteamericana aún no está alegada. Una recesión en forma de “W” es cada vez más posible en ese país.
(Una versión más corta de esta columna de opinión fue publicada en el diario el País de Cali el DOmingo 12 de Septiembre de 2010)
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lunes, 23 de noviembre de 2009
El abecedario y la crisis de E.U.
Las declaraciones de esta semana del presidente Obama sobre su preocupación por una recaída de la economía norteamericana puso de manifiesto una discusión que se ha desarrollado entre economistas desde inicios de la recesión. ¿Cuánto durará la crisis de ese país?
Los economistas emplean cuatro letras para clasificar las recesiones económicas: V, W, U y L.
La recesión en forma de V es poco profunda y corta, en la que en dos trimestres la economía retorna a crecimientos positivos. La recesión en forma de W es una en la que se presentan dos caídas seguidas en el crecimiento económico. Se presentan dos trimestres de caída seguidos por un corto aumento y otro descenso de 2 trimestres.
La recesión en forma de U es la más profunda, pues dura de 6 a 8 trimestres y la L es una recesión con una fuerte caída seguida de un crecimiento cercano a cero por un largo período que dura de 8 a 10 años.
Tal vez, el profesor Nourier Rubini (uno de los pocos que predijo la recesión de EE.UU.) fue el primero en prevenir sobre la posibilidad de una recesión W desde el año pasado. Ahora, las declaraciones de Obama traen la discusión de nuevo, tras varias semanas de optimismo.
El dato del crecimiento del PIB norteamericano del 3,5% para el tercer trimestre ha llevado a muchos analistas a proclamar que la crisis terminó, pero hay que reconocer dos cosas de esta cifra. Primero, que corresponde a una primera aproximación basada en información incompleta, y segundo, que una primera refinación de este cálculo se presentará mañana.
De hecho, otros datos disponibles no parecen estar soportando el optimismo de esos analistas. La economía norteamericana puede recaer.
El mismo Rubini argumenta que este primer cálculo del crecimiento está sobreestimado al no incluir de manera correcta el sector de la pequeña empresa. Él estima que por la caída fuerte de la producción en las pequeñas empresas, el crecimiento del PIB para el tercer trimestre no debería ser 3,5% sino sólo del 2%.
Por otro lado, el mercado del empleo estadounidense permite dudar de la recuperación. Para octubre la tasa de desempleo llegó a 10,2% y 200.000 trabajadores perdieron sus empleos. Si bien en enero se perdieron 700.000, ésta es una mejora que aún sobrepasa la marca que se impuso en la última recesión del 2001 (150.000 trabajos perdidos por mes). Es más, las últimas dos recesiones de Estados Unidos en 1999 y 2001 dejaron un precedente que preocupa: la pérdida de empleos siguió hasta pasados
un año y medio de terminadas esos períodos de crisis económica.
¿Qué implicaciones tiene este comportamiento para la recuperación de la economía de EE.UU?
Primero, la perdida de trabajos continuará hasta finales del 2010, si no es principios del 2011. Pero a diferencia de las crisis anteriores, el débil mercado de trabajo está acompañado de la posibilidad de que un cuarto de los empleos en ese país se traslade a otros países.
Así, es muy difícil esperar una recuperación rápida del consumo, que es el motor del crecimiento de ese país y la posibilidad de una nueva caída en el crecimiento económico aún no está alejada. Una recesión en forma de W es cada vez más posible en ese país.
(Este articulo fue publicado en el diario el País de Cali el 23 de Noviembre de 2009)
Los economistas emplean cuatro letras para clasificar las recesiones económicas: V, W, U y L.
La recesión en forma de V es poco profunda y corta, en la que en dos trimestres la economía retorna a crecimientos positivos. La recesión en forma de W es una en la que se presentan dos caídas seguidas en el crecimiento económico. Se presentan dos trimestres de caída seguidos por un corto aumento y otro descenso de 2 trimestres.
La recesión en forma de U es la más profunda, pues dura de 6 a 8 trimestres y la L es una recesión con una fuerte caída seguida de un crecimiento cercano a cero por un largo período que dura de 8 a 10 años.
Tal vez, el profesor Nourier Rubini (uno de los pocos que predijo la recesión de EE.UU.) fue el primero en prevenir sobre la posibilidad de una recesión W desde el año pasado. Ahora, las declaraciones de Obama traen la discusión de nuevo, tras varias semanas de optimismo.
El dato del crecimiento del PIB norteamericano del 3,5% para el tercer trimestre ha llevado a muchos analistas a proclamar que la crisis terminó, pero hay que reconocer dos cosas de esta cifra. Primero, que corresponde a una primera aproximación basada en información incompleta, y segundo, que una primera refinación de este cálculo se presentará mañana.
De hecho, otros datos disponibles no parecen estar soportando el optimismo de esos analistas. La economía norteamericana puede recaer.
El mismo Rubini argumenta que este primer cálculo del crecimiento está sobreestimado al no incluir de manera correcta el sector de la pequeña empresa. Él estima que por la caída fuerte de la producción en las pequeñas empresas, el crecimiento del PIB para el tercer trimestre no debería ser 3,5% sino sólo del 2%.
Por otro lado, el mercado del empleo estadounidense permite dudar de la recuperación. Para octubre la tasa de desempleo llegó a 10,2% y 200.000 trabajadores perdieron sus empleos. Si bien en enero se perdieron 700.000, ésta es una mejora que aún sobrepasa la marca que se impuso en la última recesión del 2001 (150.000 trabajos perdidos por mes). Es más, las últimas dos recesiones de Estados Unidos en 1999 y 2001 dejaron un precedente que preocupa: la pérdida de empleos siguió hasta pasados
un año y medio de terminadas esos períodos de crisis económica.
¿Qué implicaciones tiene este comportamiento para la recuperación de la economía de EE.UU?
Primero, la perdida de trabajos continuará hasta finales del 2010, si no es principios del 2011. Pero a diferencia de las crisis anteriores, el débil mercado de trabajo está acompañado de la posibilidad de que un cuarto de los empleos en ese país se traslade a otros países.
Así, es muy difícil esperar una recuperación rápida del consumo, que es el motor del crecimiento de ese país y la posibilidad de una nueva caída en el crecimiento económico aún no está alejada. Una recesión en forma de W es cada vez más posible en ese país.
(Este articulo fue publicado en el diario el País de Cali el 23 de Noviembre de 2009)
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sábado, 7 de marzo de 2009
Seguimos esperando el paquete de salvamento económico
Si algo es claro de las últimas cifras económicas, es que la economía colombiana no está totalmente blindada como lo aseguraba hace unos meses el Gobierno. Según informó el Dane, la tasa de desempleo en las 13 principales áreas metropolitanas pasó del 12,3% al 14,2% entre enero de 2008 y 2009, lo cual representa un cambio de tendencia preocupante. Por otra parte, todas las encuestas sobre el sector industrial reportan disminuciones sucesivas en su producción desde mediados del 2008, y esta contracción se empieza a manifestar en el empleo. Una de las industrias más afectadas en todo el mundo es la industria automotriz. Es natural: en tiempos de ‘vacas flacas’ los hogares cancelan sus planes de comprar carros nuevos. Si el futuro es incierto, las personas no harán gastos suntuosos como la compra de un carro; en especial si dicha compra implica comprometer una buena parte de su patrimonio familiar.
En Colombia la industria automotriz ha sufrido esa disminución de la demanda y ya ha recortado sus nóminas, tal como ocurre en EE.UU. y Europa. En medio de ese contexto el Gobierno colombiano anunció ayer un nuevo paquete de ayuda para afrontar el problema de empleo que generarían los despidos en esta industria y en otras con problemas similares, como la de electrodomésticos. Este paquete consiste básicamente en facilitar el crédito para la compra de carros y electrodomésticos. Para tal fin, Bancóldex pondrá a disposición de los bancos comerciales una línea de crédito de $500.000 millones. En últimas, la idea es poner a disposición de los hogares más dinero para la compra de estos productos a crédito, ampliar el plazo de pago y disminuir la tasa de interés. De esa forma se pretende aumentar las ventas de estos productos y mantener los empleos en la industria. Pero es muy cuestionable el impacto real de la medida. Por un lado, es evidente que las expectativas sobre el comportamiento futuro de la economía no van a cambiar porque exista o no una línea de crédito para comprar más carros, motos y electrodomésticos. Así, los hogares difícilmente cambiarán su visión del futuro por esta medida, y no cambiarán su deseo respecto a endeudarse. Por otro lado, el problema de la caída de los créditos de consumo no es un problema de disponibilidad de dinero en los bancos. Las últimas encuestas de Fedesarrollo (enero 2009) y del Banco de la República (diciembre de 2008) coinciden en que las razones que podrían impulsar un aumento de la cartera serían un mayor crecimiento de la economía (31%) y mejor información sobre la capacidad de pago de los prestatarios (18%). La caída en los préstamos de consumo no es la causa de nuestros problemas, es un síntoma. Así, la medida adoptada difícilmente tendrá un efecto sobre las decisiones de compra de los colombianos y la generación de empleo. Estamos aún a la espera de un verdadero paquete de ayudas económicas para Colombia, que ataque los problemas de raíz y que proteja las fuentes de empleo.
Un paquete que ataque las causas, que sea coherente y que no sólo responda a problemas coyunturales.
(ESTE ARTICULO FUE PUBLICADO EN EL DIARIO EL PAÍS DE CALI EL 7 DE MARZO DEL 2009)
En Colombia la industria automotriz ha sufrido esa disminución de la demanda y ya ha recortado sus nóminas, tal como ocurre en EE.UU. y Europa. En medio de ese contexto el Gobierno colombiano anunció ayer un nuevo paquete de ayuda para afrontar el problema de empleo que generarían los despidos en esta industria y en otras con problemas similares, como la de electrodomésticos. Este paquete consiste básicamente en facilitar el crédito para la compra de carros y electrodomésticos. Para tal fin, Bancóldex pondrá a disposición de los bancos comerciales una línea de crédito de $500.000 millones. En últimas, la idea es poner a disposición de los hogares más dinero para la compra de estos productos a crédito, ampliar el plazo de pago y disminuir la tasa de interés. De esa forma se pretende aumentar las ventas de estos productos y mantener los empleos en la industria. Pero es muy cuestionable el impacto real de la medida. Por un lado, es evidente que las expectativas sobre el comportamiento futuro de la economía no van a cambiar porque exista o no una línea de crédito para comprar más carros, motos y electrodomésticos. Así, los hogares difícilmente cambiarán su visión del futuro por esta medida, y no cambiarán su deseo respecto a endeudarse. Por otro lado, el problema de la caída de los créditos de consumo no es un problema de disponibilidad de dinero en los bancos. Las últimas encuestas de Fedesarrollo (enero 2009) y del Banco de la República (diciembre de 2008) coinciden en que las razones que podrían impulsar un aumento de la cartera serían un mayor crecimiento de la economía (31%) y mejor información sobre la capacidad de pago de los prestatarios (18%). La caída en los préstamos de consumo no es la causa de nuestros problemas, es un síntoma. Así, la medida adoptada difícilmente tendrá un efecto sobre las decisiones de compra de los colombianos y la generación de empleo. Estamos aún a la espera de un verdadero paquete de ayudas económicas para Colombia, que ataque los problemas de raíz y que proteja las fuentes de empleo.
Un paquete que ataque las causas, que sea coherente y que no sólo responda a problemas coyunturales.
(ESTE ARTICULO FUE PUBLICADO EN EL DIARIO EL PAÍS DE CALI EL 7 DE MARZO DEL 2009)
martes, 24 de febrero de 2009
Fomento a las Pymes: ¿La herramienta que falta para enfrentar la desaceleración?
La Cepal acaba de publicar un estudio que recopila las medidas anunciadas hasta el 30 de enero de 2009 por 31 países de Latinoamérica y el Caribe para encarar los vientos de crisis que soplan en el mundo. Si bien el impacto del ambiente turbulento es diferente para cada país de la región, se pueden encontrar algunas similitudes: i) una disminución en la demanda de sus productos y servicios de exportación, ii) dificultad creciente para encontrar financiación en los mercados internacionales, y iii) presión sobre los mercados locales de divisas por la salida de capitales de la región. Este ambiente externo hostil para la región afecta las expectativas de los ciudadanos sobre el futuro implicando, tarde o temprano, un deterioro en el mercado de trabajo y una caída en el consumo y la inversión interna.
La herramienta de política económica más empleada en la región es la provisión de liquidez en moneda nacional, adoptada por 16 países. Por otro lado, 15 países anunciaron medidas como la disminución de impuestos y/o aumento de subsidios y aumento y/o anticipación del gasto en infraestructura. Las medidas menos populares en la región para afrontar la crisis es el aumento de aranceles o restricciones a las importaciones; medida anunciada únicamente por Ecuador, Argentina y Uruguay.
Entre los países de la región que más medidas han anunciado se destacan Chile y Argentina con 12 herramientas en total. Según la CEPAL, los coleros de la lista son Venezuela, Suriname y Trinidad y Tobago. Países que no han anunciado medidas para enfrentar la crisis.
Por su parte, Colombia ocupa el sexto puesto con 8 diferentes herramientas. Estas herramientas adoptadas por Colombia son: 1) Disminución y/o flexibilización del encaje bancario, 2) Provisión de liquidez en moneda nacional, 3) Aumento y/o anticipación del gasto (infraestructura), 4) Provisión de liquidez en moneda extranjera, 5) Financiamiento a exportadores, 6) Gestión de créditos con las instituciones financieras internacionales, 7) Políticas de estimulo a la construcción de Vivienda y 8) Programas sociales.
Al comparar las herramientas adoptadas por otros países de la región con las adoptadas por Colombia sobresale en nuestro país la falta de una política de incentivos a la Mipyme (Micro, Pequeña y Mediana empresa). El aumento en el fomento de la actividad Mipyme ha sido anunciado por 8 países como parte de la estrategia para afrontar la crisis. De hecho, según diferentes estudios del Banco mundial, el 90% de todas las empresas del mundo son microempresas las cuales acumulan de 20 a 30% de las ventas totales que se realizan en el mundo. Por otro lado, según el mismo Banco Mundial, las PYMEs generan entre el 60 y 80% del empleo de todo el mundo.
En otras palabras las Mipymes soportan gran parte del empleo y el tejido empresarial del mundo y en especial de Latinoamérica y el Caribe. Es apenas razonable esperar que ante momentos de un ambiente hostil las empresas más pequeñas fueran las que cuentan con menos campo de maniobra y sufren más. Así, la ausencia de políticas de fomento a la PYME como parte de los paquetes que afrontan la crisis internacional sobresale en la región. Éste, si bien no es un tema tan “mediático” como los paquetes de política macroeconómica, debe tener un mayor protagonismo en las discusiones por su gran impacto sobre la generación de empleo y de riqueza para la población más desprotegida.
(ESTE ARTÍCULO FUE PUBLICADO EN EL DIARIO EL PAÍS DE CALI EL 24 DE FEBRERO DE 2009)
La herramienta de política económica más empleada en la región es la provisión de liquidez en moneda nacional, adoptada por 16 países. Por otro lado, 15 países anunciaron medidas como la disminución de impuestos y/o aumento de subsidios y aumento y/o anticipación del gasto en infraestructura. Las medidas menos populares en la región para afrontar la crisis es el aumento de aranceles o restricciones a las importaciones; medida anunciada únicamente por Ecuador, Argentina y Uruguay.
Entre los países de la región que más medidas han anunciado se destacan Chile y Argentina con 12 herramientas en total. Según la CEPAL, los coleros de la lista son Venezuela, Suriname y Trinidad y Tobago. Países que no han anunciado medidas para enfrentar la crisis.
Por su parte, Colombia ocupa el sexto puesto con 8 diferentes herramientas. Estas herramientas adoptadas por Colombia son: 1) Disminución y/o flexibilización del encaje bancario, 2) Provisión de liquidez en moneda nacional, 3) Aumento y/o anticipación del gasto (infraestructura), 4) Provisión de liquidez en moneda extranjera, 5) Financiamiento a exportadores, 6) Gestión de créditos con las instituciones financieras internacionales, 7) Políticas de estimulo a la construcción de Vivienda y 8) Programas sociales.
Al comparar las herramientas adoptadas por otros países de la región con las adoptadas por Colombia sobresale en nuestro país la falta de una política de incentivos a la Mipyme (Micro, Pequeña y Mediana empresa). El aumento en el fomento de la actividad Mipyme ha sido anunciado por 8 países como parte de la estrategia para afrontar la crisis. De hecho, según diferentes estudios del Banco mundial, el 90% de todas las empresas del mundo son microempresas las cuales acumulan de 20 a 30% de las ventas totales que se realizan en el mundo. Por otro lado, según el mismo Banco Mundial, las PYMEs generan entre el 60 y 80% del empleo de todo el mundo.
En otras palabras las Mipymes soportan gran parte del empleo y el tejido empresarial del mundo y en especial de Latinoamérica y el Caribe. Es apenas razonable esperar que ante momentos de un ambiente hostil las empresas más pequeñas fueran las que cuentan con menos campo de maniobra y sufren más. Así, la ausencia de políticas de fomento a la PYME como parte de los paquetes que afrontan la crisis internacional sobresale en la región. Éste, si bien no es un tema tan “mediático” como los paquetes de política macroeconómica, debe tener un mayor protagonismo en las discusiones por su gran impacto sobre la generación de empleo y de riqueza para la población más desprotegida.
(ESTE ARTÍCULO FUE PUBLICADO EN EL DIARIO EL PAÍS DE CALI EL 24 DE FEBRERO DE 2009)
Etiquetas:
Crisis económica,
herramientas de política,
latinoamerica,
pymes
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