miércoles, 11 de agosto de 2010

Exportadores deben actuar con cautela

Pese a los anuncios del restablecimiento de las relaciones comerciales con Venezuela, el gran problema para normalizar esos acuerdos, desde el punto de vista colombiano, es la credibilidad que tenga cualquier anuncio del gobierno del presidente Hugo Chávez.

Aunque imagino que los industriales tomaran este anuncio con bastante cautela, es de esperar que los hechos ratifiquen lo que se ha dicho al término del encuentro de ayer entre los presidentes de Colombia y Venezuela.

Primero que todo, hay que tener en cuenta que hasta que no se salden las deudas con los exportadores colombianos no es creíble que vaya a crecer el comercio entre las dos naciones, así el presidente Hugo Chávez lo diga. Ningún empresario va a arriesgar su capital de trabajo exportando si no le van a pagar. Y lo que vaya a pasar de aquí a los próximos seis meses 0 un año dependerá mucho de la eficacia de la comisi6n para saldar esas deudas.

En eso será muy importante la primera comisión, que se encargará del pago de la deuda y el reimpulso de las relaciones comerciales, porque de ello dependerá el rumbo del comercio del lado colombiano hacia Venezuela.

Si eso se soluciona y se aclara, no veo ningún inconveniente para que el comercio fluya de nuevo hacia ese país. Porque el aparato productivo colombiano sigui6 funcionando y el venezolano está colapsado. De hecho, prácticamente la mayoría de los bienes de consumo masivo disponibles en los mercados de Venezuela son importados y el surtidor natural es Colombia. Por lo tanto no creo difícil restablecer los canales de distribución.

Ahora, el otro aspecto importante, es que debimos aprender la lección sobre lo necesario que es diversificar los mercados; no pensar en el venezolano únicamente. Creo que esa lección fue asimilada por los productores colombianos y de ahora en adelante ningún industrial nacional va a poner todos los huevos en esa sola canasta.

Lastimosamente, la institucionalidad venezolana es muy pobre y el poder está concentrado úricamente en la figura del Presidente, razón por la cual es imposible blindar los vínculos comerciales. Por eso cuando el presidente Chávez decide cortar las relaciones comerciales con Colombia, se cortan de un día para otro.
En lo que tiene que ver con el comercio de frontera, con seguridad a partir de hoy ya queda normalizado; porque es un comercio que se ve afectado s610 por las trabas administrativas, por las dificultades que les impongan a los colombianos y venezolanos para pasar de un lado a otro de la frontera y que no se les arrebate o les sean incautadas sus mercancías en el paso de un lado a otro.
(Este asrtículo de opinión fué publicado en el períodico El País de Cali el día 11 de agosto de 2010)

miércoles, 28 de julio de 2010

La economía va bien, pero el empleo va mal.

En su último discurso ante el Congreso, el presidente Uribe dijo que Colombia estaba de Moda. Y parece que los mercados le están dando la razón, basta con recordar la nueva sigla de moda: STIC para denotar mercados atractivos como Sur Africa, Turkia, Indonesia y Colombia. Sigla que en los mercados internacionales parece estar desplazando el sex-appeal de los BRIC (Brasil, Rusia, India y China).
Los dos últimos cuatrenios han cambiado la vida económica del país, para bien o para mal. Nadie duda que la seguridad es uno de los activos que le quedan a la sociedad colombiana y que han permitido tener tasas de inversión impensables hace 10 años. Las exenciones tributarias y los contratos de estabilidad tributaria han permitido que los capitales regresen al país y que en estos momentos Colombia se encuentre de “Moda” entre los inversionistas.
Pero el gran lunar del desempeño económico del país está en el empleo. Precisamente, el empleo es el nexo entre el nivel de actividad económica y el bienestar de los individuos. Si una economía produce mucho, esa producción solo será accesible a los individuos si estos tienen poder de compra gracias a sus ingresos fruto de los puestos de trabajo.
En nuestra ciudad, especialmente el empleo es un problema delicado que será el mayor reto de la nueva administración. Cuando Uribe llegó a la presidencia, la tasa de desempleo estaba en 16.3% y al final de su primer gobierno la tasa era del 12.0%. Ahora, al final de su segundo mandato, la tasa de desempleo llega al 14.6%. Estas cifras son muy parecidas a lo que ocurrió en todo el país y parecen ser relativamente buenas. Pero el problema no está en la tasa de desempleo, está en el subempleo.
Los subempleados son los empleados que tienen un puesto que no necesariamente corresponde a las expectativas del trabajador, ni ofrece condiciones que permitan el mejoramiento de la calidad de vida del empleado. El subempleo es reflejo de la incapacidad del mercado de trabajo para satisfacer los requerimientos de la fuerza laboral en términos del número de horas, salario o cualificación de la labor. Así, el subempleo comprende a las personas que desean y están disponibles para trabajar bajo condiciones "más adecuadas" que se ajusten a sus expectativas.
El DANE mide el subempleo de dos maneras: el subempleo subjetivo y el objetivo. El subempleo subjetivo toma en cuenta el simple deseo manifestado por el trabajador de mejorar sus ingresos, el número de horas trabajadas o tener una labor acorde con sus competencias personales. En el caso de Cali, el subempleo subjetivo pasó del 32.2% al inicio de la primer periodo de Uribe al 42.4% en mayo de 2010. Por otro lado, considerando las 13 principales ciudades, la tasa de subempleo subjetivo pasó de 33.9% a 30.7%, para el mismo periodo. Es decir, en Cali aumentó mientras que en Colombia disminuyó.
Por otro lado, el subempleo objetivo comprende a aquellos trabajadores quienes tienen el deseo de mejorar sus ingresos, pero además han hecho una gestión para materializar su aspiración y están en disposición de efectuar el cambio. En Cali, la tasa de subempleo objetivo pasó de 14.0% al 18.5%, durante los ocho años de la era Uribe. Para las 13 principales ciudades, esta misma tasa de subempleo pasó de 10.2% al 13.4%.
En otras palabras, no importa cómo se mida el subempleo, este fenómeno viene aumentando en la ciudad de Cali y es más grave que a nivel nacional. De hecho, la tasa de subempleo objetivo de Cali es la más grande de las 24 ciudades que mide el DANE. Y la tasa de subempleo objetivo es muy superior al total nacional. Ese es parte de la herencia que le queda a Cali de estos ocho años.
Es importante reconocer que el empleo no es única responsabilidad del gobierno nacional, sino también de los locales, pero claramente en Cali está pasando algo grave con el empleo que amerita la atención del gobierno nacional.
Durante la década de los ochenta era muy común escuchar la expresión “la economía va bien pero el país va mal”. Esa expresión estaba relacionada con el hecho que la economía colombiana crecía mientras que en el vecindario las demás economías se veían en grandes aprietos. Hoy la expresión la podríamos cambiar a “la economía va bien, pero el empleo va mal”. Y esa es nuestra realidad local hoy. Para que la moda de los STIC se transforme en bienestar para los caleños falta trabajar en el frente del empleo.
(Una versión de esta columna de opinión fue publicada en el diario el País de Cali el 22 de junio de 2010)