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viernes, 17 de enero de 2020
Sobre el cumplimiento de la meta de inflación en la década.
La inflación del 2019 fue de 3,8 %. Este valor, es superior a lo observado en 2018 (3,18 %) y se encuentra en el rango meta establecido para la inflación por el Banco de la República. La meta era una banda entre el 2 % y 4 %. Un buen resultado para cerrar la década con la inflación anual promedio más baja el historia de Colombia: 3,85%. Esto es casi la mitad de la inflación entre 2000 y 2009 (6,0%) y 5,6 mas pequeña que entre 1990-1999 (21,4%). Una inflación de dos dígitos como se vivió durante todo el siglo pasado (a excepción de 1999 con un 9,23%) están lejos de nuestro imaginario, esto gracias entre otras cosas a las acciones del Banco de la República y de su independencia del ejecutivo que le debemos a la Constitución de 1991.
Regresemos a la banda. Es importante recordar que el Banrep empezó a fijar rangos como metas de inflación desde el año 2002, después de 9 años de estar fijando metas puntuales (de 1993 a 2001). Es decir, ya hay una tradición de 18 años con un rango meta para la inflación. De esos 18 años, 9 veces se ha cumplido la meta y 9 no. Es decir, un record de 50 % de incumplimiento de las metas.
Pero si nos concentramos en la última década, el record es mucho mejor. De 2010 a 2019, en cuatro años no se cumplió la meta. La década inició con un nuevo rango meta al pasar de una banda que se fijo en 2009 entre 4,5% y 5,5% a una banda más baja: entre el 2 % y 4 %. Meta que se mantiene hasta hoy. En 2010, 2011 y 2012 se cumplió de nuevo la meta. Es decir, una racha de 3 años de cumplimiento.
Para el 2013, la inflación se ubica un punto por debajo del rengo meta (inflación de 1,9 %). Para el 2014, la inflación regresa a estar en el rango meta (inflación de 3,6 %). Y en 2015 no se cumple la meta. El “descache” fue de un 69,3% solo comparable con el que ocurrió en 2008 (70,4 %). Para el 2016 no se cumplió nuevamente la meta. La inflación fue de 5,75 %. Un “descache” del 43,7 %; el tercero más alto en estos 16 años de historia de rangos meta. Para 2017, no se acertó, pero esta vez se quedó muy cerca. Un “descache” del 2,3 %. Así, se cumplieron nuevamente una racha de tres años en los que no se consumaba la meta y la inflación estaba por encima de la banda meta. Esto no había ocurrido en los 16 años de historia del rango meta para la inflación.
Finalmente, para los dos últimos años de la década la inflación se ubica nuevamente al interior del rango meta. Es decir, en los últimos 10 años, en tres años no se cumplió la meta al encontrarse con una inflación por encima de la banda. Un 30% de “descache”. En un año la inflación se situó por debajo de la meta, no tan delicado y en los otros 6 años, la meta se alcanzó. En otras palabras, el 70% de los años se obtuvieron los resultados esperados por el Banco Central.
¿y es esto bueno? Es importante resaltar que el cumplimiento de la meta de inflación hace que se mantenga la credibilidad de las metas fijadas por el Banco Central. Ese es un activo invaluable para el país. Cuando la meta es creíble, ésta sirve como guía para la formación de expectativas de los ciudadanos; pero si ésta no es creíble no se tomará en cuenta por parte de los empresarios al momento de fijar precios, ni por los asalariados al mome nto de renegociar sus contratos.
La meta de inflación es un ejercicio de “planear” el comportamiento futuro de los precios, los cuales dependen de innumerables factores. La inflación no se puede decretar. Pero el Banrep si cuenta con herramientas de política para acercar la inflación a su meta o puede cambiarla si cree que no la cumplirá. Si las metas no se cumplen (o se alejan mucho de la realidad), la siguiente meta pierde credibilidad y el público en general no emplea esa información para tomar decisiones. Así, el resultado para la década es positivo en materia de la inflación.
(una versión de esta columna de opinión fue publicado en el diario el País de Cali el 17 de enero de 2020)
jueves, 16 de agosto de 2018
Eliminar ceros no es la solución para la hiperinflación de Venezuela
No existen cifras oficiales en Venezuela para la inflación, pero el Fondo Monetario Internacional estima que la inflación al final de 2018 cerrará en 1 millón porciento. Pero independientemente de si este pronóstico es adecuado o no, lo que es claro es que Venezuela está sufriendo una hiperinflación.
La inflación es un fenómeno en el cuál los precios de todos los bienes y servicios crecen. Y eso es normal. Por ejemplo, en Colombia la inflación en 2017 fue de 4,09 %. Pero en una hiperinflación, lo que ocurre es que el aumento de los precios es tan grande que por como mínimo supera el 50% en un mes y además esta situación se mantiene por lo menos por un año. Algunos analistas estiman, de manera conservadora, que la inflación diaria en Venezuela es de 2,8 % (cómo un año en Colombia) lo que implica un aumento de aproximadamente 200 % en un mes. Esto es difícil de imaginar para nosotros en Colombia, que no hemos tenido inflaciones de esas dimensiones en nuestra historia.
La hiperinflación hace que los billetes y las monedas pierdan poder adquisitivo rápidamente. Por ejemplo, con esa tasa de inflación diaria de 2,8% y suponiendo que no se acelera la inflación, si usted recibe hoy un billete de cien mil Bolívares en 30 días, con ese mismo billete, podrá comparar solo la mitad de lo que puede comprar hoy. Y pasados 60 días solo podrá comprar el 25% de lo que compraba inicialmente. Tras 100 días el billete tendrá un poder adquisitivo del 10% de su valor. En 365 días el billete de cien mil bolívares tendrá un poder adquisitivo de aproximadamente el 0.02% a su valor inicial; es decir, prácticamente no tiene poder adquisitivo. ¡Una locura!
¿Cómo llega un país a esa situación? No existe una única razón. Pero es claro que en Venezuela hay dos causas muy importantes. Por un lado, una escasez de bienes y servicios que hace que los precios suban. Y por el otro lado, la inexistente de independencia del Banco Central del gobierno implicó un aumento exagerado de la emisión de billetes para financiar el gasto público (incluido los subsidios). Esto le dio el empujón a la inflación en Venezuela que necesitaba para acelerarse a niveles históricos. Y ahora que ya está acelerada, se encuentra con un impulso tal que no hay emisión de billetes que aguante el crecimiento de los precios y se observa una escasez hasta de efectivo. Ya no hay billetes suficientes para pagar los precios de los escasos productos que se encuentran en las estanterías.
En días pasados, el gobierno Maduro anunció nuevas medidas para frenar la hiperinflación. El 20 de agosto, se eliminarían cinco ceros de todos los precios actuales, saldrían de circulación los actuales billetes y entraría en circulación una nueva moneda: el “bolívar soberano”.
Esto es como intentar parar una locomotora con un muro de cartón. En menos de un mes es imposible adecuar una economía a un cambio como este. La logística de distribuir los billetes (suponiendo que ya están impresos) por todo un país no es fácil. Por ejemplo, en Colombia hemos discutido muchas veces quitar tres ceros al peso y todos los proyectos proponen periodos de transición que van de un año a cinco años. Es impensable este tipo de cambio en tan pocos días, en especial en una economía que no funciona de manera eficiente.
Por otro lado, no se ha atacado uno de los problemas más grandes y es la falta de independencia del Banco Central (quien emite los billetes) y el Gobierno (quien los gasta). Así no hay nada que garantice que no se disparará la emisión de los “bolívares soberanos” para seguir financiando el gasto. Y por tanto la hiperinflación continuará.
Lo que ha ocurrido en otros países (como Ecuador que tenía una tasa de inflación de 9 6% en 2000) para frenar la hiperinflación es emplear el dólar como un ancla que permita parar los procesos inflacionarios. Con la dolarización es claro que el gobierno no podrá emitir mas billetes. Esto genera un paro en seco de esa fuente de la inflación y se pueda trabajar en la otra frente: reactivar el aparato productivo para aumentar la disponibilidad de bienes y servicios. Pero una medida como esta es impensable en la Venezuela actual. Lastimosamente, no se ve una salida pronta a la hiperinflación en nuestro vecino.
(Una versión de esta columna de opinión fue publicado el 16 de agosto de 2018 en el diario EL PAÍS de Cali)
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lunes, 5 de febrero de 2018
Inflación: de regreso a la meta en 2018.
La inflación del 2017 fue de 4,09 %. Este valor, es inferior a lo observado en 2016 (5,75 %) y muy cercano pero superior al rango meta establecido para la inflación por el Banco de la República. La meta era una banda entre el 2 % y 4 %. Es más, la junta del Banco Central al bajar la tasa de interés en su primera reunión del 2018 manda una señal clara de que están convencidos de cumplir la meta en 2018. Estas noticias son buenas. Pues con el pequeño “descache” del 2017 se cumplió una racha de tres años en los que no se consumaba la meta.
Es importante recordar que el Banrep empezó a fijar rangos como metas de inflación desde el año 2002. Es decir, ya hay una tradición de 16 años con un rango meta para la inflación. De esos 16 años, 7 veces se ha cumplido la meta y 9 no. Es decir, un record de 56,25 % de incumplimiento de las metas.
Para 2002 y 2003, el rango meta no se cumplió. Tras dos años continuos de no cumplir la meta, en 2004 la meta se cumplió por primera vez, empezando una racha de tres años seguidos de aciertos en la meta.
En el periodo 2007 - 2009 se completó nuevamente una racha de 3 años seguidos en los que no se cumple la meta. En 2010, 2011 y 2012 se cumplió de nuevo la meta. Es decir, una racha de 3 años de cumplimiento. Para el 2013, la meta no se cumple. En 2014, la inflación regresa a estar en el rango meta.
En 2015 no se cumple la meta iniciando esta última racha de 3 años sin cumplir la meta. El “descache” fue de un 69,3% solo comparable con el que ocurrió en 2008 (70,4 %). Para el 2016 no se cumplió nuevamente la meta. La inflación fue de 5,75 % frente al rango meta de 2 % y 4 %. Un “descache” del 43,7 %; el tercero más alto en estos 16 años de historia de rangos meta. En otras palabras, llevábamos dos años con inflaciones relativamente lejos del objetivo establecido.
Para 2017 el rango meta cumple su octavo año consecutivo en el nivel entre 2 % y 4 %. Y como se mencionó, no se acertó, pero esta vez se quedó muy cerca. Un “descache” de tan solo el 2,3 %. Así, se cumple nuevamente una racha de tres años en los que no se consuma la meta. Pero ahora si estamos muy cerca de la meta.
Es importante resaltar que el cumplimiento de la meta de inflación hace que se mantenga la credibilidad de las metas fijadas por el Banco Central. Ese es un activo invaluable para el país. Cuando la meta es creíble, ésta sirve como guía para la formación de expectativas de los ciudadanos; pero si ésta no es creíble no se tomará en cuenta, por ejemplo, al momento de fijar precios, aumentos salariales, etc.
El resultado de la inflación en 2017 va en la dirección correcta: muy cerca de la meta y el 2018 será importantísimo para retomar la credibilidad de la meta de inflación que establece el Banrep, pues un record de incumplimiento del 56,25 % del objetivo en los últimos 16 años no parece un buen record. Al inicio del año, todo pareciera indicar que se cumplirá la meta. Dado que para todos los colombianos es muy bueno que la meta se cumpla, esta es tal vez la mejor noticia económica de inicio del año.
(Esta columna de opinión fue publicada en el diario el país de Cali el 5 de febrero de 2018)
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martes, 12 de enero de 2016
Aumento del salario mínimo e inflación para ingresos bajos
Faltándole un día para cumplirse la fecha limite para establecer el aumento del salario mínimo y tras no llegar a un consenso entre empresarios y sindicados, el gobierno estableció por Decreto un aumento del 7%. El 5 de enero de 2016 el DANE dio a conocer la cifra de inflación para 2015: 6,77%. Esto ha generado una gran discusión.
Para entender un poco la discusión, es importante aclarar como calcula el DANE la Inflación. La inflación para un año corresponde a la variación porcentual en el Índice de Precios al Consumidor (IPC) para el total nacional. El IPC total nacional no es mas que un gran promedio que se calcula a partir de IPC para las 24 principales ciudades. Para cada una de estas 24 ciudades, el DANE calcula tres índices de precios: uno para familias de ingresos bajos, otro para ingresos medios y uno para ingresos altos. Cada uno de estos tres índices refleja una canasta “típica” para familias de esa ciudad con ingresos bajos, medios o altos. Cada una de esas canastas contiene 181 productos o categorías de productos para cada uno de esos niveles de ingresos para cada ciudad. Así, el índice monitorea para cada nivel de ingresos y ciudad cómo cambia el valor de la canasta. Es decir, es algo así como una “lista de mercado” construida para cada ciudad y para tres niveles de ingresos. Esa lista de mercado contiene las cantidades que típicamente consume una familia de esa ciudad y de ese nivel de ingresos durante un mes. El DANE observa cómo cambia mes a mes el valor de esa “lista de mercado”. Ponderando el peso que tienen las familias de ingresos bajos, medios y altos en cada ciudad se construye el IPC de cada ciudad y después el total nacional. Es decir, en últimas el cálculo del DANE de inflación refleja como está cambiando el valor de una canasta promedio para todo el país.
Regresando a la discusión del aumento del salario mínimo, los resultados de la inflación muestran varios resultados que alimentan la discusión. Primero, la inflación para familias de ingresos bajos durante el 2015 fue de 7,26%. Esto es 0,26 puntos porcentuales más que lo que aumento el salario mínimo. Supongamos por un momento que todos estamos de acuerdo que el aumento del salario mínimo debería garantizar por lo menos que quien lo recibe debería mantener su poder adquisitivo. O sea poder comprar lo mismo que antes del aumento de los precios. Si eso es así, es fácil argumentar que son las familias de ingresos bajos las que en su gran mayoría ganan un salario mínimo y verán con mayor proporción afectados sus ingresos con la decisión del aumento del salario mínimo. Así, es evidente que al emplear la inflación total (6,77%) y no la inflación de ingresos bajos (7,26%) el resultado es que estas familias no recuperaron su poder adquisitivo con el aumento de salario mínimo.
Segundo, al mirar la variación del índice de precios para familias de ingresos bajos por ciudades se encuentra que para 19 de las 24 ciudades la inflación de ingresos bajos fue mayor que el aumento del 7% en el salario mínimo. Solo existiría una reposición del poder adquisitivo en las familias de ingresos bajos en las ciudades de Medellín (inflación de ingresos bajos de 6,72%), Tunja(inflación de ingresos bajos de 6,48%), Santa Marta (inflación de ingresos bajos de 6,84%), Cúcuta (inflación de ingresos bajos de 6,33%) y Bucaramanga(inflación de ingresos bajos de 6,86%).
Tercero, para el caso de las familias de ingresos medios y altos se encuentra que solo para 5 ciudades (en ambos casos), la canasta subió más que el 7%. Es decir, en 19 ciudades el aumento del 7% en los ingresos podría compensar el aumento de los precios de la respectiva ciudad y nivel de ingresos, si se consideran ingresos medios y altos.
Cuarto, de los datos es evidente que el problema de no compensar el poder adquisitivo se agrava cuando la inflación es relativamente alta. Por ejemplo, en 2014 el aumento en el salario mínimo fue de 4,5% y la inflación para ingresos bajos de 2013 fue de 1,55%. En ese año el aumento del salario mínimo permitido a las familias de ingresos bajos de las 24 ciudades compensar la pérdida del poder adquisitivo. En 2015, ocurrió algo similar, el aumento del salario mínimo fue del 4,6% y la inflación de 2014 para ingresos bajos fue de 3,78%. Solo en Bucaramanga e Ibagué el aumento del salario mínimo no compensó la perdida de poder adquisitivo.
Cada lector podrá sacar sus propias conclusiones de estos números. Solo quiero llamar la atención que el problema del aumento de los precios tiene un efecto diferencial en los diferentes niveles de ingresos y ciudades. Así, de pronto ha llegado el momento de revisar como se define el salario mínimo y cuál es el índice de precios que se emplea como referencia para la negociación.
(esta columna de opinión fue publicada en el diario el País de Cali el 8 de enero de 2016)
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lunes, 9 de noviembre de 2015
¿Qué significa el alza en tasas?
La Junta del Banco de la República tomó la decisión de subir la tasa de interés de intervención en 50 puntos básicos. Es decir, la tasa llegó a 5,25 %. En la anterior reunión la junta subió la tasa 25 puntos básicos, después de algo más de un año de mantener la tasa constante en 4.5%. Aumentos superiores a 25 puntos básicos son muy raros.
Típicamente los miembros de la junta del Banco de la República se reúnen el último viernes de cada mes y resuelven tomar alguna acción de política económica. Lo común es que decidan si mantienen constante, suben o bajan la tasa de interés que el Banco de la República paga a los bancos para recibirles dinero. La importancia de esa decisión radica en que la tasa de interés actúa como una herramienta que ayuda que la inflación aumente o caiga.
Básicamente la decisión de la junta depende de si sus miembros tienen suficiente evidencia para creer que los precios están creciendo más de lo que deberían y por tanto generando inflación. Cuando la junta espera que la inflación crezca, típicamente ésta aumenta la tasa de interés. El aumento debería desestimular el endeudamiento y por tanto la demanda interna disminuirá. Al disminuir la demanda interna, la presión sobre el aumento de los precios bajará y se espera que finalmente la inflación seda. Así, cuando la junta decide aumentar la tasa de interés de intervención es claro que se está esperando una aceleración en la inflación.
Por otro lado, el monto en el que se aumenta la tasa manda un mensaje de que tan fuerte se espera que sea el aumento de la inflación que se quiere evitar. ¿Por qué la decisión de aumentar 50 puntos básicos es inesperada? De las aproximadamente 190 reuniones que ha tenido la junta en este siglo (una por cada mes del siglo), 67 veces se ha decidido modificar la tasa de intervención. 34 veces se decidió aumentar la tasa y las restantes 33 veces se bajó. De las veces que la Junta ha decidido aumentar las tasas, solo tres veces ha aumentado la tasa más de 25 puntos básicos. En enero y en abril de 2003 la tasa fue aumentada en 100 puntos básicos. Y ahora en Octubre de 2015 se sube la tasa en 50 puntos básicos. Es decir, este es un aumento anormal. Lo normal es que la tasa aumente 25 puntos básicos, por eso en la última reunión se estaba esperando un aumento de 25 puntos y no de 50 puntos.
Ese aumento tan grande manda una señal clara. Es necesario controlar la inflación antes que se desboque. Desde hace unos meses ya era evidente que la inflación al final del año sobrepasaría al rango meta de 2 a 4%. Para el mes de septiembre, la inflación acumulada ya era de 4.76%. En otras palabras, la meta de inflación de este año no se cumplirá y poco efecto tendrá lo que haga la Junta en lo que resta de este año. Y peor aún el escenario para el logro de la meta de inflación para el próximo año no es el más alentador.
El aumento del dólar ha presionado los precios internos de los importados y cualquier aumento en la tasa de cambio presionará la inflación al alza. El fenómeno del niño aumentará los precios de los alimentos y el costo de la energía. El aumento de la energía y de los insumos importados tarde o temprano implicarán que los precios de los bienes y servicios aumentarán el próximo año. Las expectativas de inflación están aumentando. Es decir, el escenario no es bueno.
La junta del Banrep está mandando la señal de que hará lo necesario para que la inflación no se desboque. Es más la misma Junta comunicó el viernes pasado que está dispuesta a vender dólares con el “fin de moderar aumentos injustificados de la tasa de cambio”. Esta decisión era impensable hace unos meses. Probablemente durante los próximos meses observaremos cómo el Banrep continuará aumentando la tasa de interés a un ritmo que no se había visto antes. Lo que es claro es que el próximo año tendremos un año con tasas de interés altas y con un crecimiento económico relativamente bajo.
(Esta columna de opinión fue publicada en el diario El País el sábado 7 de noviembre de 2015)
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martes, 6 de enero de 2015
Inflación del 2014: asegura la credibilidad del Banco de la República.
La inflación del 2014 fue de 3.6% . Este resultado se ajustó a la meta que estableció el Banco de la República para dicho año (banda entre el 2% y 4%). El logro de la meta se debe a diversa causas, entre ellas se encuentra la política monetaria del Banco de la república. En especial es importante destacar la política del Banco de la República, que está cumpliendo su meta. Esto no ha sido siempre así. Es importante hacer algo de historia.
Es importante recordar que el banco empezó a fijar rangos como metas de inflación desde el año 2002. Es decir ya hay una tradición de 13 años con un rango meta para la inflación. De esos 13 años, 7 veces se ha cumplido el rango y 6 no. En 2001 el emisor fijó una meta para 2002 entre 5.0% y 6.0%. Pero la inflación fue 0.99 puntos porcentuales por encima de la meta. En 2003, el rango meta se mantuvo y no se cumplió, en ese año la inflación estuvo 0.49 puntos porcentuales por arriba del rango.
Tras dos años continuos de no cumplir la meta, en 2004 el rango meta se mantuvo y se cumplió por primera vez (5.5%). Para 2005, la banda para la meta se disminuyó pasando entre 4.5% y 5.5%. Dicha meta se cumplió en 2005 (inlfación de 4.85%). Así, el Banrep decidió disminuir de nuevo el rango meta situandose entre 4.0% y 5.0%. Meta que se cumplió en 2006 (inflación de 4.48%). En otras palabras, tres años seguidos de aciertos en la meta.
Pero ahí paró esa primera racha de aciertos. El cumplimiento de la meta de 2006 llevó al Banco a reducir la banda meta para 2007 entre 3.5% y 4.5%, pero la inflación en 2007 se ubicó 1.2 puntos porcentuales por encima del rango de inflación (5.7%). Para 2008, la meta se mantuvo y la inflación fue de 3.17 puntos porcentuales por encima de la banda. En noviembre de 2008 el Emisor aumentó el rango de la meta para el 2009 entre 4,5% y 5,5%. Esta meta fue fijada tras reconocer que no se cumpliría la meta si se mantenia al nivel que se traía. La inflación de 2009 fue de 2%, por fuera del rango. Pero esta vez, la inflación estubo por debajo del rango. En otras palabras, el periodo 2006 a 2009 fue de incumplimientos de la meta de inflación.
Desde finales de 2009, el Banrep estableció que para 2010 el rango meta para la inflación sería una banda más baja entre el 2% y 4%. Ese rango meta se ha mantenido desde ese momento y será el mismo para el 2015. En dicho año, la inflación fue de 3.17%. El rango meta se mantuvo para 2011 y 2012. En 2011, la inflación fue de 3.7, cumpliendose de nuevo la meta. Y el 2012 la meta se cumple nuevamente con una inflación de 2.4%. Es decir, una racha de 3 años de cumplimiento del rango meta.
Para el 2013, el Banco mantiene su meta en el rango de 2.0% y 4.0% y la inflación se ubica un punto por debajo del rengo meta (inflación de 1.9%). Para el 2014, la inflación regresa a estar en el rango meta.
Es importante resaltar que el cumplimiento de la meta de inflación en 2014 hace que se mantenga la credibilidad de las metas fijadas por el Banco para el 2015. Ese es un activo invaluable para el país. Cuando la meta de inflación es creíble, ésta sirve como guía para la formación de expectativas de los ciudadanos colombianos; pero si ésta no es creíble la meta no se tomará en cuenta por parte de los empresarios al momento de fijar precios, ni por los asalariados al momento de renegociar sus contratos.
Es importante tener en cuenta, que la meta de inflación es un ejercicio de pronosticar el comportamiento futuro de los precios, los cuales dependen de innumerables factores. La inflación no se puede determinar por decreto. Si las proyecciones no se cumplen (o se alejan mucho de la realidad), la siguiente proyección pierde credibilidad y el público en general no emplea esa información para tomar decisiones. Por otro lado, si las proyecciones se acercan a la realidad de manera sistemática, éstas terminan siendo creíbles y por tanto una fuente de información importante para la toma de decisiones.
Si bien el dato de inflación es una buena noticia, la mejor noticia para el país es la consolidación de la credibilidad del emisor. Esta credibilidad es tal vez de los activos más importantes del país y de las mejores cartas de presentación en el exterior frente a inversionistas.
(Una versión más corta de esta columna de opinión fue publicada en el diario El País de Cali el 6 de enero de 2014)
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lunes, 14 de enero de 2013
Inflación del 2012: Mantiene credibilidad del Banco de la República.
La inflación del 2012 de 2.44% es la segunda más baja de este siglo siguiendo al 2% observado observad0 en 2002. Este resultado se ajustó a la meta que estableció el Banco de la República para dicho año (banda entre el 3.5% y 4.5%). Esta inflación baja se le puede abonar a diversa causas, como por ejemplo la relativa baja tasa de cambio, la caída del precio del petróleo, la desaceleración de las economías emergentes, la crisis europea, una economía norteamericana conuna recuperación incipiente y la política monetaria del Banco de la República. En especial es importante destacar la política monetaria del Banco de la República, que por lo menos en términos de inflación está cumpliendo su meta. Por tres años seguidos la inflación ha estado en el rango sugerido por el emisor
Es importante recordar que el banco empezó a figar rangos como metas de inflación desde el año 2002. Es decir hace 10 años. De esos 11 años, 6 veces se ha cumplido el rango y 5 no. En 2001 el emisor fijó una meta para 2002 entre 5.0% y 6.0%. Pero no se cumplió la inflación fue de 0.99 puntos porcentuales por encima de la meta. En 2003 la meta se mantuvo y no se cumplió, esta vez por 0.49 puntos porcentuales por arriba.
Tras dos años continuos de no cumplir la meta, en 2004 la meta se mantuvo y se cumplió por primera vez (5.5%). Para 2005, el rango meta se disminuyó pasando entre 4.5% y 5.5%. Dicha meta se cumplió en 2005 (inlfación de 4.85%). Así, el Banrep decidió disminuir de nuevo el rango meta situandose entre 4.0% y 5.0%. Meta que se cumplió en 2006 (inflación de 4.48%). En otras palabras, tres años seguidos de aciertos en la meta.
Pero ahí paró la racha de aciertos. El cumplimiento de la meta de 2006 llevo al Banco a reducir la banda meta para 2007 entre 3.5% y 4.5%, pero la inflación en 2007 se ubicó 1,2 puntos porcentuales por encima del rango de inflación. Para 2009, la meta se mantuvo y la inflación se encontró 3.17 puntos porcentuales por encima de la banda. En noviembre de 2008 el Emisor fijó la meta para el 2009 entre 4,5% y 5,5%. Esta meta fue fijada tras reconocer que no se cumpliría la meta. La inflación de 2009 fue de 2%, por fuera del rango. Es decir, ahora tres años de desaciertos.
Desde finales de 2009, el Banrep estableció que para 2010 el rango meta para la inflación sería una banda más baja entre el 3.5% y 4.5% . En dicho año, la inflación fue de 3.17%. El rango meta se mantuvo para 2011 y 2012. En 2011,la inflación fue de 3.73, cumpliendose de nuevo la meta. Y el año pasado se cumplió de nuevo. Es decir otros tres años de cumplir las metas.
Aparte de la curiosa coincidencia de tener rachas de tres años de aciertos seguidos por tres de desaciertos y tres de uevos aciertos, es importante resaltar que el cumplimiento de la meta de inflación en 2012 hace que se mantenga la credibilidad de las metas fijadas por el Banco para 2013 entre 2.0% y 4.0%. Ese es un activo invaluable para el país. Cuando la meta de inflación es creíble, ésta sirve como guía para la formación de expectativas de los ciudadanos colombianos; pero si ésta no es creíble la meta no se tomará en cuenta por parte de los empresarios al momento de fijar precios, ni por los asalariados al momento de renegociar sus contratos.
Es importante tener en cuenta, que la meta de inflación es un ejercicio de pronosticar el comportamiento futuro de los precios, los cuales dependen de innumerables factores. La inflación no se puede determinar por decreto. Si las proyecciones no se cumplen (o se alejan mucho de la realidad), la siguiente proyección pierde credibilidad y el público en general no emplea esa información para tomar decisiones. Por otro lado, si las proyecciones se acercan a la realidad de manera sistemática, éstas terminan siendo creíbles y por tanto una fuente de información importante para la toma de decisiones.
No obstante el dato de inflación es una buena noticia, la mejor noticia para el país es la consolidación de la credibilidad del emisor. Esta credibilidad es tal vez de los activos más importantes del país y de las mejores cartas de presentación en el exterior frente a inversionistas. Lograr una de las inflaciones más baja en la historia del país, al mismo tiempo que el PIB crece a un ritmo razonable, es una muestra más de la gran estabilidad de la economía colombiana. Sin duda esa es la noticia más importante con miras a enfrentar un 2013 con un panorama internacional bastante nublado.
(Esta columna de opinión fue publicada en el diario EL PAIS de Cali el 14 de enero de 2013)
viernes, 5 de octubre de 2012
jueves, 7 de octubre de 2010
¿Quitar ceros a los billetes?
En el congreso están en trámite varios proyectos de Ley que tienen implicaciones fiscales y que podrían tener efecto sobre las finanzas públicas del país. Entre estos proyectos está el de la creación del Nuevo peso colombiano. Este proyecto de Ley tiene como objetivo crear una nueva moneda para Colombia. La idea es quitarle 3 ceros a todos los precios, facturas, monedas y billetes. Así, de ser aprobado el proyecto de Ley, un salario mensual de 1,000,000 de pesos sería de 1,000 nuevos pesos y por ejemplo un billete de 50 mil pesos sería remplazado por un billete de 50 nuevos pesos.
Este tipo de medidas usualmente se implementan en países que tienen fuertes procesos inflacionarios en los cuales los precios crecen tanto que la cantidad de ceros hacen inmanejable cualquier cálculo cotidiano. La medida se emplea convencionalmente para disminuir los costos en que incurren los ciudadanos para llevar la contabilidad y para simplificar la vida. En otros casos, se emplea como una medida desesperada para frenar la inflación. Para no ir muy lejos, México adoptó una medida similar a partir del primero de enero de 1993, tras experimentar una fuerte inflación durante los años ochenta y no poder realizar sus pagos de deuda externa en 1982. Por otro lado, nuestro vecino Venezuela estrenó el Bolívar fuerte el primero de enero de 2008. En últimas, el Bolívar fuerte implicó lo mismo que se espera con el proyecto de Ley en Colombia, quitarle tres ceros a todos los precios. Bueno, y la historia de la economía venezolana es bien conocida. La verdad no parece que este cambio haya cambiado algo sustancial en el maltrecho aparato productivo del vecino o haya frenado la inflación relativamente alta.
¿Es conveniente esta medida para Colombia? ¿Para qué la medida? La verdad es que si se adopta la medida no es para disminuir la inflación. El crecimiento de los precios está controlado. ¿Para facilitar el cálculo de las personas y la contabilidad? Puede ser. Pero, ¿vale la pena?
Según un estudio reciente del Banco de la República, la medida tendría un costo de 22 mil millones de pesos. Estos costos implican la elaboración de nuevas planchas para los nuevos billetes y la impresión de los mismos, así como nuevos moldes para las monedas y la acuñación de éstas. También las campañas educativas para explicarle a toda la ciudadanía lo que ocurrirá y que realmente no tendrá muchos efectos prácticos. Si la Ley fuese aprobada, con seguridad se necesitarán un período de dos a cuatro años para que se realice finalmente la transición entre el peso actual y el nuevo peso colombiano. En ese periodo estaríamos empleando los billetes y monedas actuales y los nuevos sin los tres ceros. Esto podrá causar alguna confusión, pero finalmente nos acostumbraremos.
De hecho, si hay un momento adecuado para hacer el cambio y quitar los tres ceros sería ahora. Pero me surgen varias preguntas. ¿No sería mejor que el congreso discutieras proyectos de Ley que resuelva problemas estructurales de la economía colombiana? ¿Esos de 22 mil millones de pesos no estarían mejor invertidos en otros asuntos? ¿A caso no hay otros problemas más apremiantes como el empleo o la revaluación? La verdad no es claro porque el Congreso tiene que destinar su tiempo a una Ley tan inocua cuando existen otras prioridades y reformas estructurales prioritarias.
(Este artículo de opinión fue publicado en el diario el País de Cali el 7 de octubre de 2010)
Este tipo de medidas usualmente se implementan en países que tienen fuertes procesos inflacionarios en los cuales los precios crecen tanto que la cantidad de ceros hacen inmanejable cualquier cálculo cotidiano. La medida se emplea convencionalmente para disminuir los costos en que incurren los ciudadanos para llevar la contabilidad y para simplificar la vida. En otros casos, se emplea como una medida desesperada para frenar la inflación. Para no ir muy lejos, México adoptó una medida similar a partir del primero de enero de 1993, tras experimentar una fuerte inflación durante los años ochenta y no poder realizar sus pagos de deuda externa en 1982. Por otro lado, nuestro vecino Venezuela estrenó el Bolívar fuerte el primero de enero de 2008. En últimas, el Bolívar fuerte implicó lo mismo que se espera con el proyecto de Ley en Colombia, quitarle tres ceros a todos los precios. Bueno, y la historia de la economía venezolana es bien conocida. La verdad no parece que este cambio haya cambiado algo sustancial en el maltrecho aparato productivo del vecino o haya frenado la inflación relativamente alta.
¿Es conveniente esta medida para Colombia? ¿Para qué la medida? La verdad es que si se adopta la medida no es para disminuir la inflación. El crecimiento de los precios está controlado. ¿Para facilitar el cálculo de las personas y la contabilidad? Puede ser. Pero, ¿vale la pena?
Según un estudio reciente del Banco de la República, la medida tendría un costo de 22 mil millones de pesos. Estos costos implican la elaboración de nuevas planchas para los nuevos billetes y la impresión de los mismos, así como nuevos moldes para las monedas y la acuñación de éstas. También las campañas educativas para explicarle a toda la ciudadanía lo que ocurrirá y que realmente no tendrá muchos efectos prácticos. Si la Ley fuese aprobada, con seguridad se necesitarán un período de dos a cuatro años para que se realice finalmente la transición entre el peso actual y el nuevo peso colombiano. En ese periodo estaríamos empleando los billetes y monedas actuales y los nuevos sin los tres ceros. Esto podrá causar alguna confusión, pero finalmente nos acostumbraremos.
De hecho, si hay un momento adecuado para hacer el cambio y quitar los tres ceros sería ahora. Pero me surgen varias preguntas. ¿No sería mejor que el congreso discutieras proyectos de Ley que resuelva problemas estructurales de la economía colombiana? ¿Esos de 22 mil millones de pesos no estarían mejor invertidos en otros asuntos? ¿A caso no hay otros problemas más apremiantes como el empleo o la revaluación? La verdad no es claro porque el Congreso tiene que destinar su tiempo a una Ley tan inocua cuando existen otras prioridades y reformas estructurales prioritarias.
(Este artículo de opinión fue publicado en el diario el País de Cali el 7 de octubre de 2010)
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miércoles, 6 de enero de 2010
Inflación del 2009: una buena noticia para empezar el año.
La inflación del 2009 es la más baja de este siglo y sólo parecida a la observada en1955, año en que la inflación fue del 2.03%. Esta inflación baja se le puede abonar a diversa causas, como por ejemplo la baja tasa de cambio, la caída del precio del petróleo, la desaceleración de la economía y la política monetaria del Banco de la República; es decir se “alinearon los astros”. Por ahora destaquemos la política monetaria del Banco de la República, que en parte ha logrado estabilizar los precios y tras dos años en que se sobrepasaron las metas por fin genera buenas noticias en este frente.
Es importante recordar que en noviembre de 2008 el Emisor fijó la meta para el 2009 entre 4,5% y 5,5%. Esta meta fue fijada tras reconocer que en el 2008 no se cumpliría la meta. De hecho en 2008 la inflación estuvo 2.17 puntos porcentuales por encima del rango meta que era entre 5% y 4,5; esto prendió varias alarmas y en especial apareció tímidamente de nuevo el fantasma de la inflación de dos dígitos. En 2007 la inflación fue 1,2 puntos porcentuales por encima del rango de inflación. Es decir, en 2008 se cumplieron dos años seguidos en los que la inflación se volaba la meta; y la inflación parecía seguir para arriba. Lo ocurrido con la inflación y la meta en 2007 y 2008 contrastaba con lo ocurrido en 2006, 2005 y 2004, años para los cuales la inflación observada se encontró en el rango fijado como meta de inflación por el Banco.
Esto hacía que la credibilidad del cumplimiento de las metas de inflación fijadas por el Emisor estuviera en duda. Afortunadamente para el país, este año si bien la inflación no se encuentra en el rango propuesto (entre 4,5% y 5,5%), los precios crecieron mucho menos. Y en el caso de la inflación menos es siempre una buena noticia.
Este resultado, hace que la credibilidad de las metas fijadas por el Banco retorne. Ese es un activo invaluable para el país. Cuando la meta de inflación es creíble, ésta sirve como guía para la formación de expectativas de los ciudadanos colombianos; pero si ésta no es creíble la meta no se tomará en cuenta por parte de los empresarios al momento de fijar precios, ni por los asalariados al momento de renegociar sus contratos.
Es importante tener en cuenta, que la meta de inflación es un ejercicio de pronosticar el comportamiento futuro de los precios, los cuales dependen de innumerables factores. La inflación no se puede determinar por decreto. Si las proyecciones no se cumplen (o se alejan mucho de la realidad), la siguiente proyección pierde credibilidad y el público en general no emplea esa información para tomar decisiones. Por otro lado, si las proyecciones se acercan a la realidad de manera sistemática, éstas terminan siendo creíbles y por tanto una fuente de información importante para la toma de decisiones.
No obstante el dato de inflación es una buena noticia, la mejor noticia para el país es la recuperación de la credibilidad del emisor. Esta credibilidad es tal vez de los activos más importantes del país y de las mejores cartas de presentación en el exterior frente a inversionistas. Lograr la inflación más baja en la historia del país, al mismo tiempo que el PIB no cayó tanto como esperaban los analistas, es una muestra más de la gran estabilidad de la economía colombiana. Sin duda esa es la noticia más importante con miras a enfrentar un 2010 con un panorama político bastante nublado y uno económico no tan claro.
(Este artículo de opinión fue publicado en el diario el País de Cali el 6 de enero de 2010)
Es importante recordar que en noviembre de 2008 el Emisor fijó la meta para el 2009 entre 4,5% y 5,5%. Esta meta fue fijada tras reconocer que en el 2008 no se cumpliría la meta. De hecho en 2008 la inflación estuvo 2.17 puntos porcentuales por encima del rango meta que era entre 5% y 4,5; esto prendió varias alarmas y en especial apareció tímidamente de nuevo el fantasma de la inflación de dos dígitos. En 2007 la inflación fue 1,2 puntos porcentuales por encima del rango de inflación. Es decir, en 2008 se cumplieron dos años seguidos en los que la inflación se volaba la meta; y la inflación parecía seguir para arriba. Lo ocurrido con la inflación y la meta en 2007 y 2008 contrastaba con lo ocurrido en 2006, 2005 y 2004, años para los cuales la inflación observada se encontró en el rango fijado como meta de inflación por el Banco.
Esto hacía que la credibilidad del cumplimiento de las metas de inflación fijadas por el Emisor estuviera en duda. Afortunadamente para el país, este año si bien la inflación no se encuentra en el rango propuesto (entre 4,5% y 5,5%), los precios crecieron mucho menos. Y en el caso de la inflación menos es siempre una buena noticia.
Este resultado, hace que la credibilidad de las metas fijadas por el Banco retorne. Ese es un activo invaluable para el país. Cuando la meta de inflación es creíble, ésta sirve como guía para la formación de expectativas de los ciudadanos colombianos; pero si ésta no es creíble la meta no se tomará en cuenta por parte de los empresarios al momento de fijar precios, ni por los asalariados al momento de renegociar sus contratos.
Es importante tener en cuenta, que la meta de inflación es un ejercicio de pronosticar el comportamiento futuro de los precios, los cuales dependen de innumerables factores. La inflación no se puede determinar por decreto. Si las proyecciones no se cumplen (o se alejan mucho de la realidad), la siguiente proyección pierde credibilidad y el público en general no emplea esa información para tomar decisiones. Por otro lado, si las proyecciones se acercan a la realidad de manera sistemática, éstas terminan siendo creíbles y por tanto una fuente de información importante para la toma de decisiones.
No obstante el dato de inflación es una buena noticia, la mejor noticia para el país es la recuperación de la credibilidad del emisor. Esta credibilidad es tal vez de los activos más importantes del país y de las mejores cartas de presentación en el exterior frente a inversionistas. Lograr la inflación más baja en la historia del país, al mismo tiempo que el PIB no cayó tanto como esperaban los analistas, es una muestra más de la gran estabilidad de la economía colombiana. Sin duda esa es la noticia más importante con miras a enfrentar un 2010 con un panorama político bastante nublado y uno económico no tan claro.
(Este artículo de opinión fue publicado en el diario el País de Cali el 6 de enero de 2010)
lunes, 24 de noviembre de 2008
2009: Año clave para la meta de inflación
La meta fijada por el Emisor es acertada y permite retomar credibilidad.
El viernes pasado se cumplió una de las reuniones rutinarias de la Junta del Banco de la República, pero ésta tenía una finalidad muy importante: fijar la meta de inflación para el año 2009, o para ser más precisos un rango dentro del cual se espera esté la inflación. Esta meta es importante para la fijación de diferentes precios, como por ejemplo los ajustes a los arrendamientos.
Pero más importante aún para la economía es que la meta se convierte en la referencia para la formación de expectativas sobre el comportamiento futuro de los precios en el país. Por ejemplo, si los empresarios esperan que la inflación sea alta, incrementarán sus precios de acuerdo a esa inflación esperada; si los trabajadores esperan que la inflación sea alta, exigirán un incremento en los salarios acorde. Por el contrario si se espera que los precios no crezcan tanto, entonces los aumentos en precios serán moderados y las aspiraciones salariales no serán tan altas.
La meta de inflación del Emisor, cuando es creíble, sirve como guía para la formación de expectativas de los ciudadanos, pero si no es creíble, no se tomará en cuenta por parte de los empresarios ni por los asalariados.
Es importante tener en cuenta, que la meta de inflación es una intención por pronosticar el comportamiento futuro de los precios, los cuales dependen de varios factores. La inflación no se puede determinar por decreto. Así la meta que establece la Junta del Banco de la República corresponde a un pronóstico.
En general cuando cualquier entidad da proyecciones enfrenta un problema de credibilidad. Si las proyecciones no se cumplen, la siguiente proyección pierde credibilidad y el público no emplea esa información. Si las proyecciones se acercan a la realidad, es una fuente de información importante para tomar decisiones.
Este año la inflación estará un par de puntos porcentuales por encima del rango meta fijado por el Emisor. En el 2007 la inflación fue 1,2 puntos porcentuales por encima del rango de inflación. Es decir, en diciembre se cumplirán dos años seguidos en los que no se cumple la meta. Estos dos últimos años contrastan con lo ocurrido en el 2006, 2005 y 2004, años para los cuales la inflación se encontró en el rango fijado como meta de inflación por el Banco.
La credibilidad futura del cumplimiento de las metas de inflación del Banco depende de lo que ocurra el próximo año. No acertar con la meta de inflación en el 2009 implicará una pérdida de credibilidad muy fuerte el Banco y unos costos muy grandes para la economía colombiana.
Buena parte de los analistas estaban esperando que el Banco de la República mantuviese la meta de inflación para el 2009 sin modificaciones respecto al 2008. Una de las razones para esperar este comportamiento es que en los años en que la meta no se ha cumplido, la Junta mantiene la meta para el siguiente año.
A octubre del 2008 la inflación anual es de 7,94%, es decir 3,4 puntos porcentuales por encima del techo de la meta. Pero hoy es muy difícil esperar que la inflación caiga tantos puntos en el 2009 como para que la meta fijada entre 3,5% y 4,5 se cumpla. Afortunadamente la Junta rompió su tradición y decidió elevar la meta de inflación a un rango entre 4,5% y 5,5%. Creo que está decisión es acertada y permite retomar credibilidad en el cumplimiento de la meta.
ESTE ARTÍCULO FUE PUBLICADO EN EL DIARIO EL PAIS (Noviembre 24 de 2008)
El viernes pasado se cumplió una de las reuniones rutinarias de la Junta del Banco de la República, pero ésta tenía una finalidad muy importante: fijar la meta de inflación para el año 2009, o para ser más precisos un rango dentro del cual se espera esté la inflación. Esta meta es importante para la fijación de diferentes precios, como por ejemplo los ajustes a los arrendamientos.
Pero más importante aún para la economía es que la meta se convierte en la referencia para la formación de expectativas sobre el comportamiento futuro de los precios en el país. Por ejemplo, si los empresarios esperan que la inflación sea alta, incrementarán sus precios de acuerdo a esa inflación esperada; si los trabajadores esperan que la inflación sea alta, exigirán un incremento en los salarios acorde. Por el contrario si se espera que los precios no crezcan tanto, entonces los aumentos en precios serán moderados y las aspiraciones salariales no serán tan altas.
La meta de inflación del Emisor, cuando es creíble, sirve como guía para la formación de expectativas de los ciudadanos, pero si no es creíble, no se tomará en cuenta por parte de los empresarios ni por los asalariados.
Es importante tener en cuenta, que la meta de inflación es una intención por pronosticar el comportamiento futuro de los precios, los cuales dependen de varios factores. La inflación no se puede determinar por decreto. Así la meta que establece la Junta del Banco de la República corresponde a un pronóstico.
En general cuando cualquier entidad da proyecciones enfrenta un problema de credibilidad. Si las proyecciones no se cumplen, la siguiente proyección pierde credibilidad y el público no emplea esa información. Si las proyecciones se acercan a la realidad, es una fuente de información importante para tomar decisiones.
Este año la inflación estará un par de puntos porcentuales por encima del rango meta fijado por el Emisor. En el 2007 la inflación fue 1,2 puntos porcentuales por encima del rango de inflación. Es decir, en diciembre se cumplirán dos años seguidos en los que no se cumple la meta. Estos dos últimos años contrastan con lo ocurrido en el 2006, 2005 y 2004, años para los cuales la inflación se encontró en el rango fijado como meta de inflación por el Banco.
La credibilidad futura del cumplimiento de las metas de inflación del Banco depende de lo que ocurra el próximo año. No acertar con la meta de inflación en el 2009 implicará una pérdida de credibilidad muy fuerte el Banco y unos costos muy grandes para la economía colombiana.
Buena parte de los analistas estaban esperando que el Banco de la República mantuviese la meta de inflación para el 2009 sin modificaciones respecto al 2008. Una de las razones para esperar este comportamiento es que en los años en que la meta no se ha cumplido, la Junta mantiene la meta para el siguiente año.
A octubre del 2008 la inflación anual es de 7,94%, es decir 3,4 puntos porcentuales por encima del techo de la meta. Pero hoy es muy difícil esperar que la inflación caiga tantos puntos en el 2009 como para que la meta fijada entre 3,5% y 4,5 se cumpla. Afortunadamente la Junta rompió su tradición y decidió elevar la meta de inflación a un rango entre 4,5% y 5,5%. Creo que está decisión es acertada y permite retomar credibilidad en el cumplimiento de la meta.
ESTE ARTÍCULO FUE PUBLICADO EN EL DIARIO EL PAIS (Noviembre 24 de 2008)
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