martes, 9 de diciembre de 2008

Las remesas y la recesión

En los últimos días se ha confirmado la recesión económica en Estados Unidos y Europa. La pregunta no es si habrá recesión, sino cuánto durará y cómo afectará a Colombia y al Valle del Cauca.

Las vías de trasmisión de los efectos a la economía colombiana y local son diversas. Por ejemplo, la recesión implicará una menor demanda de productos en esos países que se traducirá en menores exportaciones. Esos mecanismos de trasmisión son los que hoy en día hacen imposible que el auge o caída de una economía grande se aísle y no se transmita al resto del mundo.

Uno de esos mecanismos de trasmisión son las remesas, los dineros que los colombianos que han migrado a otros países (legal o ilegalmente) envían a sus familiares en Colombia. Estas remesas hacen parte del presupuesto de numerosos hogares colombianos. Según un estudio del Banco de la República, el 73% de los giros se realizan mensualmente y en su mayoría son empleados para la compra de alimentos, servicios públicos y alquiler de vivienda (en un 68% del total de las remesas).

Por otro lado, el informe muestra que el 50,8% de los remitentes se encuentran en los EE.UU. (con un giro promedio de US$280), seguidos de un 28,1% que residen en España (cuyo giro oscila entre los US$317).

Entonces, cuando las economías de Estados Unidos y España se encuentran en expansión se espera que el mercado laboral de dichos países tenga un comportamiento favorable para nuestros compatriotas. Hecho que se refleja en un aumento de las remesas a las familias de origen.

Por otro lado, cuando estas economías se contraen, los despidos se aceleran y los ingresos bajan. Esto se traduce en menos dólares o euros enviados a Colombia.

Según el último Censo de Población, el 2,9% de los hogares colombianos tenían a uno de sus miembros en el exterior. En el caso del Valle del Cauca, ese porcentaje es dos veces más grande (6,5%) que el total nacional. Esto contrasta con el departamento de Antioquia donde el 2,9% de los hogares tiene uno de sus miembros en el exterior y Bogotá donde éste porcentaje es del 3,3%.

Es decir, en el Valle alrededor de 70.000 personas se radicaron en el exterior, de los cuales 38.000 son de Cali. Esta cifra equivale al 6.9% de los hogares caleños con uno de sus miembros por fuera del país, mientras que en Medellín son 4,1%.

A la luz de estas cifras, Cali sería una de las ciudades capitales más afectadas por este mecanismo de trasmisión de las recesiones de EE.UU. y España a nuestra economía. ¿Estamos preparados para hacer frente a esta situación?

ESTE ARTÍCULO FUE PUBLICADO EN EL DIARIO EL PAIS (Diciembre 9 de 2008)

lunes, 24 de noviembre de 2008

2009: Año clave para la meta de inflación

La meta fijada por el Emisor es acertada y permite retomar credibilidad.

El viernes pasado se cumplió una de las reuniones rutinarias de la Junta del Banco de la República, pero ésta tenía una finalidad muy importante: fijar la meta de inflación para el año 2009, o para ser más precisos un rango dentro del cual se espera esté la inflación. Esta meta es importante para la fijación de diferentes precios, como por ejemplo los ajustes a los arrendamientos.

Pero más importante aún para la economía es que la meta se convierte en la referencia para la formación de expectativas sobre el comportamiento futuro de los precios en el país. Por ejemplo, si los empresarios esperan que la inflación sea alta, incrementarán sus precios de acuerdo a esa inflación esperada; si los trabajadores esperan que la inflación sea alta, exigirán un incremento en los salarios acorde. Por el contrario si se espera que los precios no crezcan tanto, entonces los aumentos en precios serán moderados y las aspiraciones salariales no serán tan altas.

La meta de inflación del Emisor, cuando es creíble, sirve como guía para la formación de expectativas de los ciudadanos, pero si no es creíble, no se tomará en cuenta por parte de los empresarios ni por los asalariados.

Es importante tener en cuenta, que la meta de inflación es una intención por pronosticar el comportamiento futuro de los precios, los cuales dependen de varios factores. La inflación no se puede determinar por decreto. Así la meta que establece la Junta del Banco de la República corresponde a un pronóstico.

En general cuando cualquier entidad da proyecciones enfrenta un problema de credibilidad. Si las proyecciones no se cumplen, la siguiente proyección pierde credibilidad y el público no emplea esa información. Si las proyecciones se acercan a la realidad, es una fuente de información importante para tomar decisiones.

Este año la inflación estará un par de puntos porcentuales por encima del rango meta fijado por el Emisor. En el 2007 la inflación fue 1,2 puntos porcentuales por encima del rango de inflación. Es decir, en diciembre se cumplirán dos años seguidos en los que no se cumple la meta. Estos dos últimos años contrastan con lo ocurrido en el 2006, 2005 y 2004, años para los cuales la inflación se encontró en el rango fijado como meta de inflación por el Banco.

La credibilidad futura del cumplimiento de las metas de inflación del Banco depende de lo que ocurra el próximo año. No acertar con la meta de inflación en el 2009 implicará una pérdida de credibilidad muy fuerte el Banco y unos costos muy grandes para la economía colombiana.

Buena parte de los analistas estaban esperando que el Banco de la República mantuviese la meta de inflación para el 2009 sin modificaciones respecto al 2008. Una de las razones para esperar este comportamiento es que en los años en que la meta no se ha cumplido, la Junta mantiene la meta para el siguiente año.

A octubre del 2008 la inflación anual es de 7,94%, es decir 3,4 puntos porcentuales por encima del techo de la meta. Pero hoy es muy difícil esperar que la inflación caiga tantos puntos en el 2009 como para que la meta fijada entre 3,5% y 4,5 se cumpla. Afortunadamente la Junta rompió su tradición y decidió elevar la meta de inflación a un rango entre 4,5% y 5,5%. Creo que está decisión es acertada y permite retomar credibilidad en el cumplimiento de la meta.

ESTE ARTÍCULO FUE PUBLICADO EN EL DIARIO EL PAIS (Noviembre 24 de 2008)