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jueves, 25 de mayo de 2017
PIB: Los resultados no son buenos.
El crecimiento del 1,1%del PIB del primer trimestre entre 2016 y 2017 es un resultado malo en el contexto colombiano y malo si lo comparamos con el resto del mundo. Veamos. Si se tiene en cuenta que el año pasado el PIB creció para el mismo periodo un 2,7%, en 2015 2,6% y en 2014 un 6,4%, la cifra claramente muestra una desaceleración de la economía. Es decir, la tendencia no es buena. Es más, en lo corrido de este siglo, solo en 2002 se presentó un crecimiento menor al experimentado este año; crecimiento que fue de 0,8%. Adicionalmente, el crecimiento de este primer trimestre es idéntico al del primer trimestre de 2009. Un trimestre después de la crisis financiera mundial.
Veamos en detalle que explica este resultado. El sector de minas y canteras cayó 9.4%. Este sector claramente está en contracción, y va en picada. El primer trimestre de 2000, el sector de minas y canteras representaba el 8,5% del PIB; ahora en 2017, este sector representa el 6,0%. Es decir, en 17 años perdió casi dos puntos y medio porcentuales de peso en el PIB. Y las perspectivas de este sector para lo que resta del año no son mejores.
Esta caída se vio contrastada por el sorprendente comportamiento del sector agrícola que presentó un aumento en su valor agregado de 7,7% frente al primer trimestre de 2016. Este crecimiento es el mejor del siglo para el primer trimestre y aparece después de un año 2016 en el que el sector agrícola prácticamente no creció. Lastimosamente, este segundo trimestre no se puede esperar el mismo comportamiento del sector por la ola invernal.
Por otro lado, el sector de la industria creció apenas un 0,3%, frente a un crecimiento de 4,3% del año pasado. Este resultado no fue peor, gracias al subsector de la industria denominado “Fabricación de productos de la refinación del petróleo y combustible nuclear” que creció en el primer trimestre de 2017 frente al mismo periodo de 2016 en un 9,3%. Este crecimiento se explica por la entrada en funcionamiento de parte de la refinería de Cartagena (REFICAR). Este efecto ya se había experimentado con mayor fuerza en 2016 cuando el crecimiento de ese subsector fue de 17,3% y la planta empezó su operación tras la ampliación. A medida que REFICAR entre totalmente en funcionamiento, este empujón al crecimiento del sector industrial desaparecerá. Así, el ritmo de crecimiento de la industria no parece sostenible.
El otro sector que llama la atención es la construcción con una caída del 1,4%. Lo interesante es que la construcción de viviendas y edificaciones cayó 7,1% frente al mismo periodo de 2016. En 2016, el crecimiento de la construcción de vivienda y edificaciones era un sorpresivo 11,5%. Claramente la vivienda no seguirá jalonando este sector en lo que resta del año. Las obras civiles mitigaron la caída de la construcción con un crecimiento del 3,5%. Así, la dinámica de la construcción dependerá en lo que resta del año de las grandes obras civiles conocidas como las 4G.
Ahora bien, estos resultados en el contexto internacional son malos. A diferencia de lo que observábamos el primer semestre del año pasado, cuando la economía colombiana solo era sobrepasada en su crecimiento por tres países: China, Perú y España. Este año, de los 27 países que ya reportaron cifras de crecimiento del PIB para el primer trimestre, nuestro resultado solo supera a cinco países: Noruega (0,9%), Francia (0,8%), Italia (0,8%), Chile (0,1%) y Grecia (-0,5%). Es decir, ¡del pelotón puntero hemos pasado a la cola!
Así, en ese contexto el resultado de 1,1% no es bueno. En conclusión, los datos oficiales muestran de manera clara que la economía colombiana se desaceleró y al final del año difícilmente alcanzaremos un crecimiento del 2%.
(Esta columna de opinión fue publicada en el diario el País de Cali el 25 de mayo de 2017)
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lunes, 22 de septiembre de 2014
Crecimiento económico, una buena noticia para Colombia
Los resultados del crecimiento económico para el primer semestre de 2014 son muy buenos, en especial si se considera el contexto internacional. Las economías europeas aún no despegan y por otro lado, la de los Estados Unidos todavía no crece al ritmo esperado. Es más, la OCDE acaba de cambiar sus estimaciones de crecimiento económico a la baja, para los países industrializados este año. En ese escenario, el crecimiento del PIB colombiano del 4,3% para el segundo trimestre (frente al mismo periodo del año pasado) o el 5,4% para el primer semestre de 2014 es alto. Este crecimiento es superior a todos lo países latinoamericanos que han reportado dicho indicador. De acuerdo con los datos que se han entregado a esta fecha, este crecimiento trimestral fue solamente sobrepasado por Singapur (4,3%), Indonesia (5,3%), India (5,7%) y China (7,5%). El resultado del crecimiento económico es bastante impresionante.
¿Qué explica este crecimiento en el primer semestre de 2014? El sector de la construcción jalonó los indicadores. El crecimiento de la construcción fue un asombroso: 14,2% con respecto al mismo semestre del año anterior. Otros sectores con crecimientos destacados son el financiero y el de Servicios sociales comunales y personales. Ambos crecieron un 6,1% durante los primeros seis meses del 2014.
Ahora, no todas son buenas noticias. El sector que menos creció fue el industrial que apenas lo hizo en un 0,9% durante el primer semestre. Este es un resultado preocupante para una fuente tan importante en la generación de empleo formal y bien remunerado. No obstante, el comportamiento de la industria en nuestra región muestra signos diferentes. Por ejemplo, una buena noticia para el Valle del Cauca es que el sector de ingenios, refinerías de azúcar y trapiches creció el primer semestre del 2014 en un 18,6%, una recuperación notoria si se compara con lo ocurrido con la caída del 6,4% que presento ese subsector industrial durante el primer trimestre de 2013. El subsector industrial de Productos de la refinación del petróleo cayó un 8,8% durante el primer semestre del año.
Otro resultado que sorprende es el crecimiento tan bajo del sector de explotación de minas y canteras, el cual creció durante ese período el 1,7%.
Los resultados muestran claramente que la locomotora minera se está agotando. Este sector no seguirá jalonando el crecimiento económico de Colombia en el mediano plazo. De otra parte, la construcción se está convirtiendo en la nueva locomotora de la economía colombiana. En el mediano plazo se espera que este campo se dinamice con la cuarta generación de vías que inicia su construcción, al igual que la vivienda. Sin embargo, este ramo no puede convertirse en una fuente permanente de crecimiento económico, siempre existe un límite “físico” para el crecimiento de la construcción en un país. Por otro lado, la industria es la candidata ideal para convertirse en un motor permanente del crecimiento económico y de la generación de buenos empleos, pero ese sector en conjunto está creciendo muy lentamente. Ojalá el aumento del dólar experimentado durante los últimos meses se pueda trasformar en un repunte de la industria nacional. De esta manera el ritmo de crecimiento de la economía colombiana se podría mantener, no obstante el contexto internacional.
(Columna de opinión publicada en los portales América Economía y Avance Financiero)
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martes, 18 de junio de 2013
Empleo en Cali no repunta (2013)
La semana pasada, el DANE divulgó las cifras de desempleo para el mes de abril. Los resultados a nivel nacional siguen siendo estables pero sin llegar a cumplir la meta. Pero los resultados para Cali y su área metropolitana sigue siendo preocupantes. La tasa de desempleo promedio para el periodo febrero-abril de 2013 fue del 16.4% en Cali frente a un 11.7% para las 24 principales ciudades del país. Cinco observaciones preocupantes saltan rápidamente a la vista cuando se analizan las cifras divulgadas por el DANE para nuestra ciudad.
Primero, la tendencia de la tasa de desempleo en Cali y su área metropolitana es contraria a la nacional. No obstante la tasa de desempleo para las 23 principales ciudades del país viene cayendo lentamente mes a mes o en el peor de los escenarios se mantiene constante; en el caso de Cali la tendencia es creciente. Es más, la tasa de desempleo promedio de Cali tanto para el primer trimestre como para el periodo febrero-abril de 2013 es la más alta de los últimos 10 años. Para el caso de la tasa de desempleo promedio nacional, en el periodo febrero-abril de 2013 se presentó la tasa de desempleo más baja de este siglo. Esta situación es preocupante para nuestra ciudad, en especial si la tendencia no se revierte.
Segundo, nuestra tasa de desempleo es una de las más altas del país. Como ha ocurrido en los meses pasados, de manera consistente, mes tras mes, únicamente 5 de las 23 principales ciudades del país tienen tasas de desempleo mayores. Esas ciudades son: Quibdó, Cúcuta, Popayán, Armenia e Ibagué. ¡La tasa de desempleo promedio de Cali para febrero-abril de 2013 fue aproximadamente 40% más grande que para el total del país, 78% más alta que la de Bogotá y 95% más alta que la de Barranquilla (la tasa más baja del país)!
Tercero, el número de ocupados promedio en la ciudad de Cali y su área metropolitana es aproximadamente el mismo. El promedio de ocupados en Cali para el periodo febrero-abril de 2013 fue de 1,048,000 caleños; igual que el promedio de 2012 para el mismo período. Es decir, los nuevos empleos generados solo han compensado los que se perdieron. Vale la pena mencionar que para el mismo período, en Bogotá se presentaron 92 mil más ocupados, en Barranquilla 30 mil más, en Bucaramanga 20 mil más y en Medellín 14 mil más.
Cuarto, si bien el número de ocupados es el mismo; la desagregación de los ocupados por rama de actividad económica en Cali cambió para el periodo febrero-abril entre 2012 y 2013. Según las cifras del DANE, en 2013 se presentaron en nuestra ciudad 21 mil menos ocupados en la industria que en 2012; 22 mil menos en el sector de Comercio, hoteles y restaurantes. Y, ¿a dónde se fueron esos empleos para mantener el número de ocupados constante? El sector de “Servicios, comunales, sociales y personales” existían 27 mil ocupados más en 2013 y el sector de “Actividades Inmobiliarias” tenía 14 mil ocupados más. Es más, cuando se analizan las cifras por posición ocupacional, se encuentra que en 2013 se tienen 15 mil ocupados más que se clasifican como “Empleado doméstico”. Así, de los 27 mil ocupados más en 2013 en el sector servicios, algo más de la mitad puede estar asociado al servicio doméstico. Estas cifras dice mucho del tipo de empleo que se está destruyendo y generando en la ciudad.
Finalmente, desde 2001, la tasa de desempleo promedio trimestral (trimestre móvil) más baja fue de 10.1% para el periodo octubre-diciembre 2007. Es decir, por mas de una década no hemos experimentado una tasa de desempleo de un solo dígito. Vale la pena recordar que la meta del gobierno nacional es tener tasas de desempleo de un solo dígito.
Este panorama no es alentador. Las cifras muestran una realidad clara y un problema que es prioridad de todos los caleños: la generación de empleo en nuestra ciudad. La buena notica podría ser que estas cifras aún no reflejan el efecto de medidas del gobierno nacional como el "Plan de impulso a la productividad y el empleo (PIPE)" y el “Servicio de Empleo”. Ojalá estas medidas empiecen a tener efecto sobre la capacidad de generar empleo en la ciudad.
(Esta columna de opinión fue publicada en el diario El País de Cali el 17 de junio de 2013)
lunes, 14 de enero de 2013
2013, un año para aumentar el empleo (en Cali)
Es innegable que las economías locales y nacionales cada vez se encuentran más interconectadas. La globalización ha implicado que lo que ocurre en Cali esté relacionado cada vez más con el ambiente de negocios del mundo. Si bien el 2012 fue un año malo para los países en desarrollo, la economía colombiana presentó un crecimiento aún positivo, pero menor al esperado. Nuestra economía se desaceleró, perdió el impulso que traía. Ahora bien este resultado no es tan malo si se mira el contexto internacional.
Recordemos que el 2012 se caracterizó por ser un año de mucha incertidumbre en la economía mundial. Por ejemplo, en Europa durante buena parte del 2012 no era claro lo que iba a ocurrir en los siguientes dos meses. El año inició con una gran incertidumbre sobre el Euro; en especial una buena parte de los analistas apostaban por el abandonó de Grecia de dicha unión monetaria. A mediados del año, las elecciones en Francia y Grecia ayudaron a aumentar el clima de incertidumbre así como la indecisión de las autoridades para comprometerse con un paquete que resuelva el problema estructural de las finanzas públicas de la mayoría de países europeos. Si bien el 2012 terminó con resultados económicos menos malos de los que se esperaban a inicio de dicho año, el 2013 parece ser un año igual de incierto. Lo único claro es que dicha economía no levantará cabeza en el corto plazo.
Por otro lado, Estados Unidos terminó el año agregando una fuerte dosis de incertidumbre a la economía mundial con el denominado abismo fiscal. El fiasco político en el Congreso estadounidense implicó aplazar la incertidumbre sobre lo que pasará con dicho país para febrero y marzo. Así, el panorama de la economía norteamericana para 2013 no parece despejar y lo único claro es que 2013 no será un año en que la economía norteamericana dejará atrás la crisis financiera de 2008.
En este ambiente, no se espera que la economía la colombiana tenga un crecimiento extraordinariamente alto, y si mantenemos el crecimiento del 2012 nos debemos dar por bien servidos. Pero más allá de las cifras macroeconómicas de la economía colombiana para el 2013, en Cali existe un par de luces que podrían significar un año relativamente bueno.
Recordemos que el 2012, se caracterizó por un año en que la tendencia de la tasa de desempleo cambio en la ciudad de Cali. Tras un 2011 en el que la tasa desempleo era sistemáticamente menor a las de 2010 a nivel nacional, en Cali y su área metropolitana observamos como nuestra tasa de desempleo mes tras mes era más alta que el mismo mes de 2010. Es decir, la tasa de desempleo en Colombia caí y en Cali subía. Ahora, en 2012, dicha tendencia se quebró y durante todos los meses la tasa de desempleo empezó a caer frente a lo observado en 2011. Es decir, por fin empezábamos a ver los efectos de la economía nacional creciendo. Así, según las cifras del DANE de su encuesta continua de hogares, en promedio entre septiembre y noviembre de 2012 se generaron 23 mil nuevos empleos en Cali y su área metropolitana, frente al mismo periodo de 2011. Y la mitad de estos nuevos empleos fueron en la industria. De esta manera, el empleo en la industria creció un 6,2% en Cali y su área metropolitana, mientras que a nivel nacional los ocupados en la industria cayeron un 19%. Es así como parece existir un despegue en la generación de empleo en la industria de la región. Esta es una buena noticia para los nuestra región.
Por otro lado, a octubre pasado, las licencias de construcción en Cali habían crecido un 41,2% con respecto al mismo mes de 2011. Si esas licencias se materializan en la construcción de proyectos de vivienda en 2013, eso significará una fuente más de empleo para la ciudad. Por eso las perspectivas para la generación de nuevos puestos de trabajo en Cali para el 2013 parecen mucho mejores que lo que estábamos observando hace un año. Si a esta tendencia le unimos los posibles efectos de generación de empleo de la reforma tributaria que eliminó los impuestos a la nómina, entonces tenemos una buena perspectiva para continuar disminuyendo la tasa de desempleo en Cali. Esta es una buena noticia para la ciudad en un año en el que el ambiente internacional parece muy hostil.
(Esta columna de opinión fue publicada en el diario El Pais de Cali el 13 de enero de 2013)
lunes, 25 de junio de 2012
Locomotora desacelerada.
Los datos disponibles en los últimos días muestran señales claras que la economía colombiana está experimentando una desaceleración. No obstante es claro que la economía colombiana sigue creciendo a un ritmo positivo, dicho ritmo ha venido disminuyendo. El vigor de las locomotoras se está perdiendo.
Primero, las encuesta mensual manufacturera del DANE y la de opinión dela ANDI mostraron como la industria venía desacelerando en el mes de abril. Ahora los nuevos datos del PIB trimestral muestran que el crecimiento del PIB en el primer trimestre de 2012 fue de 4,7%, inferior al crecimiento del 5,0% que se había presentado para el mismo período en el 2011.
Este crecimiento es destacado, si comparamos lo que está ocurriendo en la zona Euro. Por ejemplo, el crecimiento del PIB, para el mismo periodo, de Alemania fue del 1,7% y de Francia del 0,7%. Mientras que España (-0,3%), Italia (-1,1%), Grecia (-6,5%) experimentaron decrecimientos en sus economías. Así, en comparación con los Europeos, Colombia presenta una economía dinámica.
Si nos comparamos con el vecindario latinoamericano, la cuestión es diferente. En el caso de Panamá, el crecimiento del PIB para el primer trimestre de 2012 la variación anual fue del 10,6%, en Perú del 6%, en Chile y Venezuela del 5,6% y en Argentina del 5,2%. Por otro lado, México presenta un crecimiento relativamente parecidos al colombiano (4,6%), mientras que Brasil presenta uno de los crecimientos más pequeños de la región: 0,8%. Así, la región, en su mayoría presenta un crecimiento que, si bien es menor al experimentado el año pasado, es relativamente alto para la gran incertidumbre que se presenta a nivel internacional.
Regresando a Colombia, es interesante ver cuáles son los sectores que están liderando el crecimiento. De hecho, recordemos que el plan de desarrollo de la actual administración plantea emplear cinco sectores como locomotoras que jalonen el crecimiento de la economía Colombiana y que generen empleo. Las locomotoras escogidas por esta administración fueron: 1) El sector agropecuario, 2) la vivienda y construcción de ciudades amables, 3) la construcción de infraestructura para el transporte , 4) el sector minero-energético y 5) sectores asociados a la innovación.
Los resultados del DANE muestran que el sector agrícola decreció en 0,4%, es especial debido a la caída en la producción del café que cayó un 26%. Así, esta locomotora no está empujando, de hecho se está devolviendo. La locomotora de la construcción tampoco está ayudando, el sector decreció en 0,6%. De hecho, la construcción de obras civiles cayó en 8,1%, mientras que las edificaciones crecieron a un ritmo relativamente bajo de 3,5%. Es decir, tanto la locomotora de la vivienda y construcción de ciudades amables y la construcción de infraestructura para el transporte no están funcionando.
La única locomotora que si está creciendo vigorosamente es el sector minero, que creció en 12,4%. Este sector presenta un dinamismo atado a las exportaciones de petróleo y carbón.
Así, los datos muestran que la economía colombiana sigue creciendo pero no al ritmo vigoroso que se desea. Es más, los resultados muestran claramente que las locomotoras del gobierno no están funcionando como se desearía y por tanto se requiere un empujón fuerte para que dichas locomotoras arranquen de nuevo y la economía retome su senda de crecimiento.
(Esta columna de opinión fue publicada en el Diario El País de Cali el lunes 25 de julio de 2012)
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martes, 19 de octubre de 2010
Inversión extranjera una necesidad para que el Valle crezca de nuevo
En la década de los 60 Cali y el Valle vivieron la primera gran ola de inversión extranjera que transformó la ciudad y la región trascendentalmente. Después de esa década, la economía vallecaucana no fue la misma. El aparato productivo se modernizó y transformó en ejemplo de un proceso de industrialización a nivel nacional e internacional.
La pujanza de nuestra región durante los años 70 en gran medida se debe a la llegada de la inversión extranjera. Pero no sólo fue importante la apertura de nuevas plantas sino también el arribo a la región de nuevas prácticas empresariales y el desarrollo del capital humano en la región gracias a la presencia de las firmas extranjeras.
Lastimosamente la llegada de la inversión extranjera a nuestra región no continuó con el mismo ritmo y en la segunda parte de la década del 90 e inicios de este siglo la tendencia se revirtió y algunas empresas migraron de la región. Esto se produce en un momento en que la economía mundial presenta una tendencia a globalizarse y la inversión extranjera se hace aún más común alrededor del mundo de lo que había sido en las décadas anteriores. Sin embargo, es paradójico que en una época en que está de moda la inversión extranjera directa y en la que el país se ha vuelto atractivo para los inversionistas extranjeros, el Valle del Cauca no esté experimentando una avalancha de inversionistas.
Las ventajas de establecerse en el Valle del Cauca parecen casi obvias para los vallecaucanos. La proximidad a la cuenca del Pacífico y la cercanía a grandes mercados como los de Bogotá y Medellín, nuestra malla vial y la relativamente alta disponibilidad de mano de obra calificada en la región son evidentes. Pero lastimosamente, en el mundo competitivo de hoy, tener esas ventajas no es suficiente. Además se necesita un ambiente institucional propicio para que los inversionistas lleguen a la región, se necesita crear el ambiente de negocios adecuado y comunicarlo en todas las esquinas del mundo. El sector público, así como el privado, tiene que ponerse de acuerdo para facilitar la instalación de nuevas empresas y para promocionar la región.
Hoy en día, literalmente, todo el mundo se encuentra compitiendo por atraer inversión que genere empleo. Esto lo han entendido desde hace unos años ciudades como Bogotá, Medellín y Barranquilla. Por ejemplo, Barranquilla creo Pro Barranquilla, una institución privada para promocionar la ciudad y facilitar la llegada de inversión a la ciudad. En Medellín el sector público creo ACI Medellín y en Bogotá se constituyó una institución de carácter mixto Invest in Bogotá.
Los frutos de estas agencias de promoción no se han visto esperar. La inversión ha llegado a esas regiones con mayor dinamismo que a la nuestra. No basta con que estemos más cerca que esas ciudades de los mercados de los países de la cuenca del pacífico, no basta con tener la mejor infraestructura vial del país, no basta con tener una tradición de ser una región que acoge las migraciones. Es imperativo que nuestra región salga a vender sus bondades en todo el mundo, esta es la única forma que podremos recuperar las oportunidades de negocio que estamos perdiendo.
Tal vez la nueva agencia de promoción de Inversión del Valle del Cauca no será garantía de que llegué nuevas inversiones a la región y se genere de nuevo empleo de calidad. No obstante, esta nueva agencia sí llega en buen momento y nivela el terreno de juego. Terreno de juego que teníamos desnivelado en nuestra contra y en favor de Bogotá, Medellín y Barranquilla, por solo mencionar algunas ciudades del país.
En buena parte el futuro de nuestra región y del empleo productivo de la ciudad dependerá del éxito que tenga esta nueva agencia para promocionar nuestra región como un destino de inversión. Necesitamos una nueva ola de inversión para vivir nuevamente años de prosperidad y pujanza como se vivieron a principios de la década del 70.
(Este artículo de opinión fue publicado en el Diario el País de Cali el martes 19 de Octubre de 2010)
La pujanza de nuestra región durante los años 70 en gran medida se debe a la llegada de la inversión extranjera. Pero no sólo fue importante la apertura de nuevas plantas sino también el arribo a la región de nuevas prácticas empresariales y el desarrollo del capital humano en la región gracias a la presencia de las firmas extranjeras.
Lastimosamente la llegada de la inversión extranjera a nuestra región no continuó con el mismo ritmo y en la segunda parte de la década del 90 e inicios de este siglo la tendencia se revirtió y algunas empresas migraron de la región. Esto se produce en un momento en que la economía mundial presenta una tendencia a globalizarse y la inversión extranjera se hace aún más común alrededor del mundo de lo que había sido en las décadas anteriores. Sin embargo, es paradójico que en una época en que está de moda la inversión extranjera directa y en la que el país se ha vuelto atractivo para los inversionistas extranjeros, el Valle del Cauca no esté experimentando una avalancha de inversionistas.
Las ventajas de establecerse en el Valle del Cauca parecen casi obvias para los vallecaucanos. La proximidad a la cuenca del Pacífico y la cercanía a grandes mercados como los de Bogotá y Medellín, nuestra malla vial y la relativamente alta disponibilidad de mano de obra calificada en la región son evidentes. Pero lastimosamente, en el mundo competitivo de hoy, tener esas ventajas no es suficiente. Además se necesita un ambiente institucional propicio para que los inversionistas lleguen a la región, se necesita crear el ambiente de negocios adecuado y comunicarlo en todas las esquinas del mundo. El sector público, así como el privado, tiene que ponerse de acuerdo para facilitar la instalación de nuevas empresas y para promocionar la región.
Hoy en día, literalmente, todo el mundo se encuentra compitiendo por atraer inversión que genere empleo. Esto lo han entendido desde hace unos años ciudades como Bogotá, Medellín y Barranquilla. Por ejemplo, Barranquilla creo Pro Barranquilla, una institución privada para promocionar la ciudad y facilitar la llegada de inversión a la ciudad. En Medellín el sector público creo ACI Medellín y en Bogotá se constituyó una institución de carácter mixto Invest in Bogotá.
Los frutos de estas agencias de promoción no se han visto esperar. La inversión ha llegado a esas regiones con mayor dinamismo que a la nuestra. No basta con que estemos más cerca que esas ciudades de los mercados de los países de la cuenca del pacífico, no basta con tener la mejor infraestructura vial del país, no basta con tener una tradición de ser una región que acoge las migraciones. Es imperativo que nuestra región salga a vender sus bondades en todo el mundo, esta es la única forma que podremos recuperar las oportunidades de negocio que estamos perdiendo.
Tal vez la nueva agencia de promoción de Inversión del Valle del Cauca no será garantía de que llegué nuevas inversiones a la región y se genere de nuevo empleo de calidad. No obstante, esta nueva agencia sí llega en buen momento y nivela el terreno de juego. Terreno de juego que teníamos desnivelado en nuestra contra y en favor de Bogotá, Medellín y Barranquilla, por solo mencionar algunas ciudades del país.
En buena parte el futuro de nuestra región y del empleo productivo de la ciudad dependerá del éxito que tenga esta nueva agencia para promocionar nuestra región como un destino de inversión. Necesitamos una nueva ola de inversión para vivir nuevamente años de prosperidad y pujanza como se vivieron a principios de la década del 70.
(Este artículo de opinión fue publicado en el Diario el País de Cali el martes 19 de Octubre de 2010)
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